El “mal” manejo de los productos desparasitantes en los animales está generando “graves” consecuencias en el sistema inmunológico de éstos, según un estudio realizado por la Fundación para el Desarrollo Tecnológico Agro Nicaragua (Funica) en conjunto con la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC).
El análisis se elaboró en las fincas pertenecientes a mujeres productoras rurales aglutinadas en la Cooperativa Xochitl Acatl, ubicada en el municipio de Malpaisillo, jurisdicción del departamento de León.
Danilo Saavedra, gerente de Funica, señaló que de acuerdo con los resultados de la investigación, las productoras de esa localidad están trabajando con productos químicos y farmacéuticos que no están relacionadas con las enfermedades que afectan a los animales.
De acuerdo con Saavedra, el incorrecto uso de los desparasitantes está provocando, por ejemplo, baja en la producción y disminución de la calidad de la carne y leche.
LOS EFECTOS
“Una vaca en estado de gestación corre hasta el 30 por ciento de riesgo de abortar la cría a consecuencia de las afectaciones de los parásitos, que aparentemente ya fueron evacuados de su cuerpo”, ejemplificó Saavedra.
Otras de las afectaciones que genera el mal uso de los desparasitantes es la prevalencia de parásitos en el cuerpo de los animales “que atacan directamente el sistema alimenticio, lo que reduce su masa corporal hasta en un 25 por ciento”, explicó Saavedra con base en los resultados del estudio.
No obstante, Saavedra aclaró que la presencia de parásitos en estos animales no trae ninguna afectación en el consumo humano.
“Lo único es que los productos que se derivan del ganado no contienen el nivel de proteína que requiere el organismo humano”, añadió.
LA FRECUENCIA
De acuerdo con la indagación de Funica, los animales que mayor presencia parasitaria presentaron fue el ganado bovino menor.
En ese sentido el gerente de la fundación descrita apuntó que en los bovinos se encontraron siete tipos de parásitos, uno de los cuales prevaleció más. Aunque no lo mencionó.
En el caso de animales como las cabras se detectó, en el estudio, nueve tipos de parásitos, cuyos nombres tampoco precisó.
Saavedra sí recalcó que para la obtención de esos resultados se realizaron exámenes fecales a los animales, así como análisis a los componentes químicos de los desparasitantes usados por las productoras de Occidente.
El estudio se desarrolló durante cuatro meses en León, con una inversión de 10 mil dólares.