El móvil que más valora la Policía en el asesinato cometido por una pareja, en contra del dueño de un bar, la madrugada de ayer, es el robo, sin embargo no se descarta el pasional, informó el comisionado Edgard Sánchez, segundo jefe de la Policía del Distrito Cuatro.
Domingo Antonio Ortega Gómez, de 47 años, dueño del bar Azul (que también funcionaba como un centro de prostitución, según algunos empleados), fue asesinado de 12 puñaladas, de las cuales una fue la mortal porque le cortó la yugular, destacó el comisionado Sánchez.
Indicó que la víctima recibió otra puñalada en el abdomen y las demás en la espalda, pero sobrevivió y fue trasladado en su propio carro al Hospital Roberto Calderón, donde falleció.
El hecho ocurrió a las 2:00 de la madrugada de ayer, de los semáforos de Rubenia, cuatro cuadras abajo, en el barrio Venezuela, en Managua.
Karla Patricia Picado Aragón, de 25 años y Jesús Francisco Alemán Silva, de 27 años, se encuentran detenidos en la Policía del Distrito Cuatro como los autores del asesinato, manifestó el jefe policial.
Refirió que el asesinato fue premeditado porque la pareja llegó al bar con dos cuchillos y con guantes quirúrgicos para no dejar huellas del crimen.
El comisionado Edgard Sánchez explicó que como evidencias del hecho tienen dos cuchillos que la pareja utilizó para asesinar a la víctima, los guantes que estaban en el bolso de Karla Picado Aragón, así como la cartera de la víctima en cuyo interior había 6 mil 100 córdobas y 22 dólares.
CÓMO OCURRIÓ EL HECHO
Wilfredo Orozco Pacheco, de 33 años, supervisor del bar Azul, es uno de los testigos del crimen.
Orozco comentó que Karla Picado llegó al bar en compañía de Jesús Francisco Alemán y ambos entraron al lugar a eso de la 1:30 a.m.
Señaló que su patrón Domingo Ortega abrió la puerta para que ingresara la pareja y después enllavó. Cuando el dueño del bar estaba acostado en su cuarto, ambos llegaron y armados de cuchillos empezaron a atacarlo, propinándole múltiples estocadas en el cuerpo.
El supervisor del bar detalló que él se encontraba afuera y junto a un vigilante y el barrendero del local escucharon a la víctima que decía desde el cuarto “auxilio me matan, me quieren robar”, por lo que en compañía de varios vecinos ingresaron por el techo al sitio.
Aseguró que la pareja no pudo salir del local, porque sólo el dueño tenía las llaves del candado. Agregó que cuando capturaron a Jesús Francisco Alemán este opuso resistencia y fue golpeado.
Reconoció que el lugar funcionaba como centro de diversiones sexuales y que actualmente tenían once jóvenes que prestaban este tipo de servicio a los clientes.