Los efectos del escándalo por el crimen del dueño del centro nocturno capitalino Aquí Polanco, Jerónimo Polanco, continúan golpeando a la Policía Nacional, al punto que la semana pasada la primera comisionada Aminta Elena Granera Sacasa reaccionó visiblemente molesta por la fotografía del comisionado mayor Francisco Díaz, compartiendo en una mesa de tragos en su momento con la víctima.
De acuerdo con Granera en el sentido que los agentes del orden público tienen los mismos derechos y prerrogativas que cualquier ciudadano, pero no menos cierto es que una persona que pertenece a las filas de la Policía Nacional debe caminar con el mayor cuidado del mundo y respondiendo a los mandatos constitucionales y a los principios éticos que rigen a esa institución.
Es preocupante la forma en que Granera Sacasa se expresó sobre la fotografía que presentó William Polanco, hijo de la víctima (y las otras que dijo tener), pues dio una mala impresión, sobre todo porque deja una clara amenaza de que los quejosos pueden ser demandados por los altos oficiales que salen a relucir en francachelas con Polanco.
Es decir, por encima que técnicamente la Policía Nacional es el brazo coercitivo del Estado, su titular deja una sensación de aval para que en los tribunales se utilicen las leyes como una “máquina trituradora de carne de ciudadanos” que se atrevan a seguir cuestionando a sus subordinados.
Granera dijo el pasado viernes: “Los y las policías tienen los mismos derechos y las mismas prerrogativas que cualquier ciudadano y ciudadana de este país. Si a mí me presentan una fotografía en donde cualquier funcionario policial está recibiendo dinero, está matando a alguien, está golpeando a alguien, está haciendo una alteración al orden público, yo puedo preocuparme, asustarme y ordenar una investigación”.
“Pero, si a mí me presentan una fotografía de un funcionario policial departiendo en una fiesta, compartiendo comida o tomándose una cerveza con alguien en un lugar legítimamente constituido yo me pregunto ¿Cuál es el delito? ¿Cuál es el escándalo? Dicen los señores hijos de Polanco que tienen suficientes fotografías para hacer una segunda y una tercera entrega, yo les digo a ustedes si tanto les interesa, yo tengo más, yo puedo hacer una cuarta, una quinta y una sexta entrega de fotografías”, añadió Granera.
El problema de la fotografía es que en ella no aparece el comisionado con un cardenal recibiendo la hostia, sino con alguien a quien la misma Policía cuestiona.
Entonces, si estar en francachelas con “amigos de policías” no es delito y no empaña la imagen ¿Cuál fue el delito en que incurrieron los comisionados mayores Carlos Bendaña y Clarence Silva, a los que pasó a retiro, así como a otros?, porque técnicamente fueron retirados y no dados de baja por supuestos actos ilícitos. Al menos eso es lo que públicamente se ha dicho.
Comisionada Granera, el asunto no es así, porque de lo contrario, que viva la diversión y todos los policías a “bacanalear” con recursos de otros. Esto genera desconfianza y crea de facto dos estatus de ciudadanos: los que están protegidos por el uniforme y las pistolas y los que no lo están.