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Lucía Vargas/corresponsal Carazo |
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Tres de los seis mexicanos detenidos, como resultado de la Operación Fénix, podrían ser los principales cabecillas de la red narco que se había asentado en el Pacífico nicaragüense, según fuentes extraoficiales de la Policía.
Éstos fueron identificados como: José Juvenal Mendoza, Emiliano Rodas Pérez y/o José Ramírez Pérez y David Ricardo Alvarado Zazueta, todos con prevención preventiva, según una orden judicial.
Según información extraoficial, éstos son los sujetos más peligrosos entre los integrantes de la estructura del Cártel de Sinaloa en Nicaragua.
Las autoridades mexicanas habrían mostrado ante las autoridades nacionales algún interés por solicitar posteriormente la extradición de éstos para ser juzgados en su país por hechos similares.
LA PRENSA trató de obtener una versión de la Embajada de México en Managua, pero no fue posible.
Mientras tanto, la operación continuó ayer y los allanamientos se extendieron por diferentes departamentos del país. Las investigaciones permitieron a la Policía identificar a otro sospechoso mexicano, de quien ya están tras la pista.
El jefe de Relaciones Públicas de la Policía, comisionado mayor Alonso Sevilla, confirmó que ayer fueron allanados diez sitios en diferentes departamentos del país, donde esta institución ocupó cinco cabezales con rastra. Agregó que en los vehículos inspeccionado ayer encontraron compartimentos secretos, diseñados comúnmente para el tráfico de drogas.
Entre las casas allanadas destacan la de Pedro Olivas, en San Rafael del Norte, uno de los detenidos señalado de ser el responsable de administrar la finca La Ceiba, en la comunidad San Agustín, entre Tipitapa y Ciudad Darío, donde fue descubierta la pista clandestina.
Así como la casa de Carlos Guillermo Arvizura Rodas, en Diriamba, y otra vivienda en las inmediaciones de la Clínica Don Bosco, Managua, donde residía otro mexicano de nombre Héctor Osegueda López, elemento que según Sevilla conocieron de su existencia en el transcurso de las investigaciones.
En el registro de la vivienda cercana a la Clínica Don Bosco, la Policía encontró entre otras cosas un uniforme militar y una pistola Makarov. Anoche seguían los allanamientos.
VINCULADO A OTROS CASOS
La agrupación tiene vínculos con otras actividades anteriores registradas en el país, lo que permitió a la Policía ejecutar otras operaciones como la de la finca El Pipián, en Samaria, donde a mediados del 2005 descubrieron enterrada una avioneta en las inmediaciones de otra pista de aterrizaje clandestina.
También la Operación Austral, ejecutada el año pasado por la Policía en San Juan del Sur, en Rivas, fue en contra de los integrantes de este mismo cártel al que la Policía le ocupó tres mil kilos de coca. Así como la posterior incautación en Puerto Sandino, donde detuvieron a Evert Vílchez, alias “El Ronco”, junto a otros dos sujetos con 179 kilos de coca.
Vílchez ya había sido investigado por droga en San Juan del Sur y luego liberado por el judicial. Lo que indica que éste es el resultado de un trabajo de Inteligencia desarrollado por la Policía desde hace varios meses y que según el vocero policial, tras el avance de las mismas recibieron apoyo del Ejército de Nicaragua.
FORMA DE OPERAR
Los miembros de estas agrupaciones provienen de México y Guatemala, e ingresan al país a través de Costa Rica por puntos ciegos.
Ya en el país, establecen contactos con algunas familias con las que entablan algunas relaciones. Según Sevilla, caracterizan a estas personas para su reclutamiento y posteriormente las utilizan como colaboradoras, poniéndolas como testaferros o arrendatarios de las propiedades y bienes que adquieren.
También ocupan sus viviendas como casas de seguridad para esconder armas o instrumentos, vehículos, radiocomunicadores, entre otros.
TRABAJO EN LA PISTA
Antes de la Semana Santa se pensó que la pista sería utilizada por la agrupación clandestina que permanecía vigilante en la finca La Ceiba, la más grande hasta ahora descubierta al narcotráfico por las autoridades nacionales .
“Hubo una noche que llegaron, llevaron combustible, llegaron hasta cuatro camionetas, llevaron personal, llevaron las lámparas para señalar la pista, pero no sabemos qué pasó, estuvieron comunicándose por celular, no sabemos con quién, como a las 11 de la noche se retiraron del lugar”, explicó el jefe del Comando de Operaciones Especiales (COE), del Ejército de Nicaragua, coronel Rafael Ramírez.
Esta unidad, según explicó el jefe militar, es altamente especializada y sus integrantes están debidamente preparados para actuar en acciones contra el narcotráfico, terrorismo, entre otros.
Confirmó que en el sitio al menos 20 especialistas de los órganos de Inteligencia de la Policía y del Ejército permanecieron encubiertos, “enterrados” en los alrededores de la pista.
El mayor problema que enfrentaron para cumplir la misión fue el abastecimiento de agua. A través de la vigilancia mantenida detectaron que el movimiento en la finca era variado. Hubo momentos en que sólo se mantenían dos hombres, en otros hasta 14 elementos, esto estaba en correspondencia con los trabajos desarrollados.
La mampara que tenían fue que preparaban la tierra para sembrar arroz, dijo el coronel Ramírez. Hasta llegaron a quemar tierras en uno de los cerros cercanos a la pista, como una forma de despistar a los lugareños y demostrar que se preparaban para la siembra.
Tras esta operación, dijo el coronel Ramírez, las instituciones nacionales son capaces de enfrentar al crimen organizado en el país con la actuación coordinada.
Asimismo Ramírez estima que a los narcotraficantes les llevará tiempo restablecer una estructura similar en toda la zona del Pacífico del país.