Managua
08:30 pm
18.04.07
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Internacionales
Cho Seung-Hui. (LA PRENSA/AFP)
Joven asesino era perturbado
Estudiante coreano era solitario y tomaba antidepresivos
BLACKSBURG, Virginia, EE.UU./AP
Nicas se quejan de cónsul

Gabriel Tellería, nicaragüense que estudia un doctorado en Economía en la Universidad de Virginia Tech, lamentó que ningún diplomático nicaragüense se ha interesado por la situación de los cinco estudiantes nicas que estudian en esa universidad.

“Estamos muy tristes por esta situación. Aún me parece que esto es algo surealista. Nunca imaginamos que íbamos a presenciar una masacre de esta magnitud”, aseguró.

“Le pido a los nicaragüenses que oren por los estudiantes fallecidos, por sus padres y amigos. Esto es algo que nos ha marcado y tenemos que estar unidos para acompañar a quienes están sufriendo”, sostuvo Tellería al valorar la situación tras la masacre del lunes.

El estudiante de 35 años relató que el estado de los cinco estudiantes nicaragüenses es de conmoción, pero todos están a buen resguardo.

Cho Seung-Hui, señalado de la masacre que dejó 33 muertes el lunes en Virginia Tech, era un surcoreano de 23 años que cursaba estudios de literatura inglesa en esa institución, y cuyos escritos eran tan “perturbadores” que en determinado momento fue remitido a un terapeuta.

Versiones de prensa dijeron también que Cho Seung-Hui habría estado tomando drogas antidepresivas, que paulatinamente se hizo más violento y errático, y que dejó una nota en su dormitorio en la cual criticó a los “chicos ricos”, la “degeneración” y los “charlatanes mentirosos” de la universidad.

Seung-Hui llegó a Estados Unidos en 1992 procedente de Corea del Sur, y creció en los suburbios de Washington, D.C.

El joven vivía en un sector de la universidad en una residencia de estudiantes diferente a donde comenzó el lunes la matanza, la peor en la historia estadounidense.

La policía y las autoridades universitarias no ofrecieron datos que puedan explicar qué causó su estallido de violencia.

“Él era un solitario, y estamos teniendo dificultades para encontrar información sobre él”, dijo Larry Hincker, vocero de la universidad.

La profesora Carolyn Rude, directora del departamento de Literatura Inglesa de la universidad, dijo que no conocía personalmente al atacante. Pero señaló que había hablado con Lucinda Roy, directora de creación literaria del departamento, quien tuvo a Seung-Hui en una de sus clases, y lo describió como un ser “perturbado”.

“Existía cierta preocupación sobre él”, dijo Rude. “En ocasiones, en clases de creación literaria, los alumnos revelan cosas y se ignora si eso es creación o si están describiendo cosas, o las están imaginando, o cuán reales son. Pero siempre nos mantenemos alertas a fin de no ignorar cosas como esas”.

Según relatos citados por el diario USA Today, un profesor de inglés hizo una recensión de un trabajo de Seung-Hui lleno de escenas de asesinatos y pedofilia. El educador le habría sugerido acudir por ayuda psicológica.

Rude indicó que Seung-Hui fue remitido a un terapeuta de la institución, pero ignoraba cuándo, o cuál fue el resultado. Rude se negó a mostrar los escritos de Seung-Hui, o sus calificaciones, señalando que hay leyes que protegen la privacidad.

El periódico The Chicago Tribune dijo en su sitio de internet que Seung-Hui dejó en el cuarto de su residencia una nota con una extensa divagación con sus quejas. El diario dijo, citando fuentes no identificadas, que en fecha reciente el estudiante mostró señales de perturbación mental, como causar un fuego en la residencia y acechar a algunas mujeres.

La red de televisión ABC, que citó fuentes policiales, dijo que la nota, de varias páginas, explica las acciones de Seung-Hui y dice: “Ustedes me obligaron a hacerlo”.

El diario indicó que, de acuerdo con los investigadores, Seung-Hui tomó en cierta ocasión drogas antidepresivas.

La policía universitaria dijo que Seung-Hui se suicidó, elevando a 33 la cifra total de muertos.

El Departamento de Seguridad Interna confirmó que Seung-Hui era un residente permanente legal.

Además, las pruebas balísticas demuestran que uno de los revólveres usados en la matanza en uno de los edificios es el mismo que el usado en la otra matanza, en otro edificio dos horas antes.

Dos funcionarios policiales, que pidieron no ser identificados pues la información no había sido aún anunciada, dijeron que las huellas digitales de Seung-Hui fueron encontradas en las armas usadas en los tiroteos. Los números de serie en ambas armas habían sido limados, dijeron los funcionarios.

Un policía dijo que Seung-Hui llevaba consigo una mochila que contenía recibos de la compra de una pistola Glock 19 de 9 milímetros. La pistola fue adquirida en marzo.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Sur ofreció sus condolencias y señaló que no existía una razón conocida para la matanza.

Se sospecha que el individuo mató primero a dos personas en la residencia estudiantil West Ambler Johnston, y luego a 30 en Norris Hall, una Facultad de Ingeniería.

El primer incidente ocurrió en una residencia estudiantil, donde el hombre mató a dos estudiantes. Luego, en la Facultad de Ingeniería, murieron 30 alumnos. El atacante finalmente se suicidó con un disparo en la sien.

Charles Steger, rector de Virginia Tech, en entrevista con CNN, defendió la decisión de las autoridades universitarias de no alertar de inmediato a los estudiantes acerca del primer tiroteo. Algunos estudiantes dijeron que la primera información fue enviada por correo electrónico a las 9:26 de la mañana.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda