Como toda celebridad, siempre demora en llegar a un evento. Una hora hizo esperar el nicaragüense Ricardo “El Matador” Mayorga al centenar de personas que lo esperaban en el gimnasio Pedro “Rockero” Alcázar de Curundú.
Remolcado por Rigoberto Garibaldi, Mayorga llegó a las 3:30 p.m. y antes de entrenar, se enfrentó a una batería de periodistas, quienes preguntaron sobre lo que sería su comportamiento dentro y fuera del ring, además su tentativa pelea con Fernando Vargas, en julio próximo.
Mayorga y Garibaldi conversaron sobre ese tema y todo indica que el carácter del entrenador panameño imperó en un ex campeón mundial, que no tenía un rostro muy contento en su primera sesión de trabajo.
Recibimiento
Sin lugar a duda, Mayorga es una estrella del boxeo.
¡Bienvenido a Panamá Mayorga!, ¡Gracias por venir campeón!, le gritaban fanáticos del boxeo.
“Me gusta Panamá. Los panameños me reconocen, me saludan en todas partes”, expresó Mayorga, quien tuvo tiempo para hacerse varias fotos, hasta con un grupo de policías, que lo esperan en el gimnasio y que brindaron de forma voluntaria seguridad al recinto.
Y es que a diferencia de Nicaragua, donde la Policía lo busca para recordarle sus pendientes con la justicia, acá lo esperan para darle una palmada en la espalda.
El campeón mundial súper gallo de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), Celestino “Pelenchín” Caballero también fue a acompañarlo en su primer día de entrenamientos.
Estiramiento, trabajo técnico, movilidad y algo de soga fueron parte de la sesión de trabajo de Mayorga.
Antes de ir al camerino a cambiarse, “El Matador” bromeaba sobre su peso.
“Creo que debutaré en los pesados”, dijo el boxeador, quien ingresó en 180 libras.
Mayorga fue campeón en las 147 libras.
Sin lugar a duda que la primera sesión de Mayorga fue una especie de show de relajación para la prensa y los presentes, pero todo indica que dejará de hacer turismo, para tratar de reconvertirse en un boxeador.