Acabo de recibir por correo electrónico esta información de un Boletín emitido por la FAO, y me parece tan importante y me ha impresionado tanto que no puedo quedarme sin compartirla. La reproduzco aquí literalmente. Al leerla he pensado en todos, pero no he podido acallar mi deseo de ver los rostros y reacciones de los niños, niñas y jóvenes cercanos al círculo de amistades de mis hijos, porque conozco su sensibilidad, su amor al cosmos, al mundo, a la vida y a toda la naturaleza, su pasión por la investigación y las ciencias. Y quiero gritar con ellos el reclamo urgente de cordura para los políticos y dirigentes de todas las naciones y, también, la nuestra.
Científicos del Instituto Goddard de la NASA han realizado un estudio, según el cual la Tierra está alcanzando las temperaturas más altas desde hace 12,000 años, señalando que si aumenta un grado más igualará el máximo registrado en el último millón de años.
“Esto significa —explican los autores del estudio— que un mayor calentamiento global en un grado centígrado define un nivel crítico. Si el calentamiento se mantiene en ese margen, los efectos del cambio climático podrían ser manejables, porque durante los períodos interglaciares más templados, la Tierra era más o menos como es hoy. Pero si las temperaturas suben dos o tres grados centígrados más, probablemente veremos cambios que harán de la Tierra un planeta diferente del que conocemos hoy. La última vez que la superficie del planeta alcanzó esas temperaturas, hace unos tres millones de años, se estima que el nivel del mar era unos 25 metros más alto que el actual”. Y el estudio se refiere a claros indicios de cómo el calentamiento global ha empezado a mostrar sus efectos en la naturaleza.
El punto crítico de un proceso irreversible está, pues, a sólo uno o dos grados más y especialmente teniendo en cuenta que desde hace 30 años se ha acelerado el calentamiento, aumentando la temperatura media en 0.2 º C cada 10 años. Si el proceso continúa, el desastre global se producirá en poco más de 50 años. Este estudio se ha hecho público en forma de comunicado y ha sido apenas recogido por algún medio de comunicación. El diario El País, por ejemplo, publica una simple nota en la página 44 de la edición española del martes 27 de febrero de 2007.
Pese a tratarse de una auténtica cuestión de “vida o muerte” para la especie humana, este estudio y muchos otros similares —todos ellos convergentes en sus conclusiones y predicciones— no son noticia: no merecen la atención de las primeras páginas, ni de los noticieros televisivos; no provocan urgentes encuentros internacionales, ni campañas ciudadanas masivas. Los seres humanos —incluidos los responsables políticos, los científicos y los educadores— seguimos sin darnos por enterados.
Al Gore, en su muy profunda película La Verdad Incómoda, explica este comportamiento refiriéndose al “boiled frog syndrome” (Síndrome de la Rana Hervida): Si intentamos introducir una rana en agua caliente, da un salto y escapa; pero si la introducimos en agua a temperatura ambiente y procedemos a calentarla lentamente, permanecerá en el agua hasta morir hervida.
La cuestión estriba, pues, en lograr que la especie humana “salte”, antes de sucumbir víctima inconsciente de los “pequeños cambios”. Ese es el objetivo central de la década de la Educación por un Futuro Sostenible: contribuir a que seamos conscientes, cuanto antes, de la gravedad de la situación, sus causas y las medidas que se requieren adoptar; porque, aunque se están agotando las posibilidades de evitar un desastre global e irreversible, aún estamos a tiempo de saltar. ¡Y debemos hacerlo ya!