Al menos 33 personas murieron el lunes y más de 20 resultaron heridas en un doble tiroteo en el campus de la universidad Virginia Tech, en Blacksburg (Este), incluido el agresor que se suicidó, en el ataque más mortífero en una universidad en la historia de Estados Unidos.
Cinco nicaragüenses estudian en ese prestigioso centro universitario de la costa este de EE.UU. Todos se hallan bien, dijo a LA PRENSA Max Carlos Padilla, estudiante de Ingeniería Civil en Virginia Tech, de 19 años.
“Está confirmado que tenemos 31 muertos en Norris Hall (edificio de clases y conferencias donde se produjo un segundo ataque), incluido el atacante (...) Hay dos muertos confirmados del tiroteo (el primero) en la residencia estudiantil West Ambler Johnston”, anunció a la prensa el presidente de la universidad, Charles Steger.
El atacante, que aparentemente habría actuado solo, se disparó a sí mismo, según la Policía del campus, que no especificó de quien se trataba ni las razones detrás de este ataque.
“No hemos confirmado la identidad del agresor debido a que no llevaba identificación”, señaló Steger. Asimismo, la Policía no ha dicho qué tipo de armas fueron usadas, pero reportes extraoficiales de la prensa estadounidenses hablaban de dos pistolas calibre 9 mm.
Steger se refirió a “una tragedia monumental (...), un acto vacío de sentido, incomprensible y atroz”.
Un sobreviviente de la masacre en Norris Hall dijo al diario The Washington Post que el asesino tenía aspecto asiático y que aparentaba unos 19 años.
Trey Perkins, el estudiante citado por el Post, dijo que “tenía una expresión muy seria pero calma”. El atacante entró a eso de las 9:50 de la mañana local (7:50 en Managua) a la sala 207 durante una clase de alemán. Llevaba dos pistolas. Disparó a la cabeza al profesor y luego abrió fuego hacia los estudiantes, disparando como por un minuto y medio unas 30 veces. “Pareció una eternidad”, reveló Perkins al Post.
El primer tiroteo, en el que el atacante mató a dos personas, ocurrió después de las 7 de la mañana.
Steger explicó en conferencia de prensa que dos personas murieron en el primer ataque, en la residencia estudiantil West Ambler Johnston a las 07H15 horas locales y 31 personas —incluyendo el atacante— durante el segundo incidente dos horas después en un edificio de salones de clase.
La Policía precisó que era posible —pero todavía no era seguro— que los dos dramas estén vinculados.
“Estamos trabajando intensamente para determinar si estos dos incidentes están relacionados”, aseguró el jefe de la Policía del campus, Wendell Flinchum.
“Sentí miedo”, dice nica
El nicaragüense Max Carlos Padilla, de 19 años, estudia el segundo año de Ingeniería Civil en Virginia Tech.
No estuvo cerca de los acontecimientos ni oyó los disparos, relató en una conversación telefónica con LA PRENSA.
“A las siete estaba dormido. Mi primera clase era a las nueve de la mañana. Me levanté a las ocho”, dijo Padilla.
Entonces, recibió un mensaje de texto a su teléfono de un amigo, quien le pidió que revisara su e-mail. Así lo hizo y recibió un alerta de que no saliera de su residencia estudiantil, la cual se halla a unos 8 bloques de la residencia donde ocurrió el primer ataque.
Las autoridades universitarias ordenaron a los estudiantes no salir de sus habitaciones. Padilla llamó de inmediato a su familia para advertirles de la noticia y tranquilizarlos. Todo el día de ayer, las redes de telefonía celular estuvieron saturadas, afirmó Padilla.
Los otros estudiantes nicaragüenses se encuentran bien, según Padilla.
Ellos son: Jorge Torres del primer año de Ingeniería; Natalie Luna, del segundo año de Administración de Empresas; Carlos Alfonso Amela, del primer año de Ingeniería; y Gabriel Tellería, estudiante de Doctorado en Economía.
El Presidente estadounidense George W. Bush dijo que Estados Unidos está “horrorizado y entristecido” por el mortífero ataque.
El drama recuerda al de Columbine (Colorado, Oeste), que afectó profundamente al país cuando dos estudiantes asesinaron a 12 compañeros y a un profesor antes de suicidarse, el 20 de abril de 1999.
Sin embargo, el ataque no supera en cantidad de víctimas a otro en 1927, cuando un hombre hizo explotar una escuela de Michigan, matando a 38 niños y 7 maestros.
Los hospitales de la región habían informado de al menos 21 heridos. Algunos fueron alcanzados por disparos, otros resultaron heridos al saltar por las ventanas intentando huir, ya que las puertas habrían sido encadenadas por el atacante, según testimonios recogidos por la prensa.
Una de las jóvenes que se encontraba en uno de los salones, Erin Sheehan, afirmó a la cadena televisiva CNN que el atacante medía alrededor de 1.80 metros, parecía joven, asiático, estaba vestido de una manera extraña, “como un boy scout (...), con una especie de abrigo militar negro”.