La decisión del presidente del Banco Mundial (BM), Paul Wolfowitz, de mantenerse en el cargo pese al escándalo de nepotismo que lo salpicó en los últimos días, alimentó la controversia este lunes, a la espera de que el directorio determine si violó las normas de la institución.
“No existe ninguna posibilidad de que Wolfowitz pueda recuperar su credibilidad y seguir siendo efectivo al frente del Banco”, aseguró el New York Times en un editorial, en el que pidió la renuncia del ex número dos del Pentágono, sumándose a los reclamos del influyente Financial Times.
“Debe renunciar porque convirtió la buena governanza en su causa principal en el BM y no logró respetar sus propias normas”, añadió el diario neoyorquino, al referirse a las condiciones salariales otorgadas a su novia Shaha Riza para que abandonara el Banco hace año y medio a fin de evitar conflictos de interés.
El Wall Street Journal, por su parte, mantuvo una posición exactamente contraria y se alegró de que el Gobierno estadounidense del presidente George W. Bush, no haya cedido a un “golpe” propiciado por lo que el diario presentó como la “prensa burocrática europea”.
El Gobierno norteamericano salió en defensa de Wolfowitz, ex número dos del Pentágono y artífice de la invasión de Irak en el 2003, aunque firmó la declaración final del Comité de Desarrollo, la más alta instancia dirigente del BM, que expresó el domingo su “gran preocupación” por el escándalo.
“Tenemos que garantizar que el Banco pueda llevar a cabo eficientemente su mandato y mantener su credibilidad y su reputación, así como la motivación de su personal”, explicó el comité, que representa a los ministros de Finanzas de los 185 países miembros.
Minutos después, en una animada rueda de prensa, Wolfowitz se negó a renunciar, bajo pretexto de que quería continuar luchando contra la pobreza en el mundo, principalmente en África.