Managua, 5:42 am | 09/02/2010
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Inicio
Nosotras
La Prensa Literaria
Aquí Entre Nos
El Azote
Chavalos
Suplemento Deportivo
Negocios y Economía
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Universitaria
Mosaico
Nuestra Gente
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Suplementos >> La Prensa Literaria
Donaldo Altamirano: la trama colorida
Después de años sin exponer, Donaldo Altamirano aparece con una muestra única Anagnórisis (ida y regreso), en Galería Códice. Una serie de pinturas que exponen un mundo de semejanzas y diferencias
Arnulfo Agüero

“No quisiera apartarme de la cercanía del cuadro. De allá me llaman, reclaman mi participación en la gestación impersonal de unas significaciones”, esto es parte del fragmento poético que Altamirano escribió en su texto poético Pintar de Oído, que servía de autopresentación de su segunda muestra personal Nada Menos 24, en Galería Praxis en 1992 logrando una vez más marcar su estilo al asociar su arte surrealista y analítico, visual y poético.

Después de un periodo de acumulación de fuerzas, vuelve con una nueva exposición personal de acrílicos sobre papel, mediano y gran formato, la cual fue presentada el pasado 12 de abril en Galería Códice, llamando la atención por la madurez de su propuesta analítica.

La muestra Anagnórisis (ida y regreso) viene a ser suma de la memoria experimental de sus acciones panting de los últimos años de trabajo artístico; de procesos exploratorios; de tonos primarios lineales y mezcla personal; abstracciones filosóficas de fuerte carga irónica y de una figuración humana atribuida a símbolos eróticos y fantasía, liberados de los soterrados submundos oníricos del deseo.

También acude a su prosa poética, como parte de la configuración personal de su estilo de arte, la cual tiende hacia una “agnición del arte visual dramático y erótico-crítico”. En este sentido, su identidad no debe de ser más ignorada sino revalorizada por el establishment de la crítica tradicional.

Valga recordar una de sus últimas muestras en tintas, acuarelas y témperas, titulada L’Homme a Quatre Mains (El Hombre a Cuatro Manos), inaugurada el 14 febrero de 1997 en la Alianza Francesa, con lectura de textos poéticos. Otro ángulo que llama la atención —más que cualquier otro pintor— es su particular forma de titular sus obras surrealistas, caracterizadas por su fuerte sarcasmo y figuración erótica. Veamos algunos como: Metafísica del Cuadrúpedo, Lección de Anatomía Comparada, Little Black Hole; o Inter Fémora. Otros títulos de sus muestras anteriores son propietarias de esa tendencia obsesiva, polémica y muy significativa.

Es interesante resaltar que estas manifestaciones plásticas de estilo y forma tuvieron sus primeros reconocimientos. En 1972, el maestro Rodrigo Peñalba en una nota manuscrita comentaba que este joven tenía un dominio muy suyo del dibujo surrealista y de una fantasía un tanto cruel. Y agregaba: “Su línea sinuosa está llena de un espíritu analítico de la forma que es deformada por el artista con gran sentido de lo fantástico”.

De manera que en esta exposición también sobresalen sus pinturas eleboradas en Tai Pei cuya presencia esta determinada por el gris según su creador y que hacen de esta una muestra atractiva, singular y cimera.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Búsqueda