EN NUEVA GUINEA los católicos parecen ir en aumento, según dijo ayer el párroco Julio Falagan, al inaugurar ayer la catedral de ese municipio. /LA PRENSA/Jerónimo Duarte
La Guinea ya tiene catedral
La obra costó casi 300 mil dólares y el alcalde de Nueva Guinea espera que ahora declaren ciudad a ese poblado
Miles de católicos de más de cien comarcas asistieron a inauguración
Jerónimo Duarte y Douglas CarcacheNueva Guinea, RAAS
De San Martín

El promotor de la construcción de la catedral de Nueva Guinea, sacerdote Julio Falagan, dijo que la religión Católica reúne en este municipio a más de 70 mil personas.
La catedral llevará el nombre de San Martín de Porres, el santo que han venerado en el poblado desde la fundación de la primera iglesia, en 1975. La inversión para construir la catedral se acerca a los 300 mil dólares, cantidad aportada por fieles, cooperantes españoles, comerciantes, ganaderos y empresas establecidas en Nueva Guinea.

Millares de católicos de Nueva Guinea inauguraron ayer la primera catedral en esa zona, con ruegos por la protección del medio ambiente.

El nuevo templo, con capacidad para 3,500 personas, quedó pequeño ante la multitud que llegó de más de cien comarcas para escuchar allí la primera misa concelebrada por más de diez sacerdotes y el nuncio apostólico Jean Paul Gobel.

Entre las peticiones de los fieles, destacaron la de que “los ganaderos acepten ser buenos administradores de la creación (naturaleza)” y los agricultores siembren sin destruir la tierra.

El sacerdote Julio Falagan, párroco de Nueva Guinea, explicó después que los problemas ambientales están aumentando en la zona y la Iglesia católica se ha empeñado en que los campesinos adquieran conciencia de la necesidad de proteger los recursos naturales.

CRECIMIENTO ECONÓMICO

El área urbana de Nueva Guinea ha crecido por impulso de la producción agropecuaria exportable, pero en el Estado aún ven a esta población con categoría de colonia, aunque parezca ciudad por el auge de los negocios.

Cada mes salen de Nueva Guinea entre 30 y 40 furgones con productos de exportación, ya sean lácteos o vegetales como el quiquisque, la yuca o el jengibre, afirmó el alcalde liberal Julio Quintanilla, quien lamenta que la cabecera del municipio aún sea considerada menos que ciudad.

“Tal vez con la catedral el Gobierno nos eleva a ciudad, aunque ya tenemos todas las características de una ciudad”, dijo Quintanilla.

Los frijoles cultivados en Nueva Guinea también tienen demanda en mercados extranjeros y ayer el presidente del grupo financiero Lafise, Enrique Zamora, hizo un nuevo acuerdo con el representante de una asociación de productores de la zona (Aprosem), Misael Muñoz, para la venta de 4,500 quintales de semilla de frijol.

Aprosem, que ha recibido financiamiento de Lafise, cosecha cada año más de 12 mil quintales de semilla de frijol, además de unos 20 mil quintales de frijol comercial.

Esta asociación congrega a 170 productores en Nueva Guinea, donde la producción total de frijol comercial supera los cien mil quintales anuales.

Si Nueva Guinea contara con las carreteras necesarias y más financiamiento, la producción agropecuaria subiría el 60 por ciento, aseguró el alcalde Julio Quintanilla, quien afirma que hay productos que son sacados sobre bestias que caminan diez horas para llegar al poblado principal.

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