Los ecuatorianos entraron en un período de reflexión tras finalizar la campaña hacia la aprobación o rechazo de una Asamblea Constituyente promovida por el Gobierno, donde según la Organización de Estados Americanos (OEA) la tensión política superó al debate sobre la posibilidad de transformar el Estado.
Desde la medianoche del jueves y hasta el mediodía del lunes también está vigente la prohibición de vender y consumir licor.
Los actos proselitistas a favor de esta iniciativa propuesta por el gobierno del presidente Rafael Correa han tenido como protagonista al propio jefe de Estado, quien goza de una popularidad superior al 70 por ciento y suele calificar a sus oponentes de ser parte de “mafias políticas”.
Las fuerzas de oposición aglutinadas en la Unión Demócrata Cristiana y al Movimiento Libertario rechazan la asamblea con el argumento de que el plan de Correa de refundar un sistema político que califica de “caduco” abre la puertas a conductas autoritarias del mandatario.
La misión de la OEA que se encuentra en el país observando el proceso electoral encabezada por el chileno Enrique Correa, en su primer informe hizo el viernes reiteradas menciones del ambiente político “contencioso” previo al plebiscito.
“La campaña política se ha desarrollado en un marco de confrontación, haciendo que las propuestas y los planteamientos sobre el alcance de la consulta popular queden relegados a un segundo plano”, indicó el informe escrito de la OEA.
A ello se suma la crisis política desencadenada hace un mes cuando el Tribunal Supremo Electoral destituyó a 57 de los 100 legisladores del Congreso por obstruir la consulta popular. Los congresistas rechazan la resolución y pugnan por regresar a sus cargos.
La delegación de la OEA recalcó que “tiene particular relevancia el ambiente contencioso que vive el país como consecuencia de la destitución” de los legisladores y de las decisiones judiciales pendientes en esta materia.
Más allá de los pocos actos proselitistas que se han evidenciado en esta campaña política, la población prácticamente se ha mantenido al margen de las demostraciones públicas y tampoco es fácil encontrar en las calles propaganda alusiva a la trascendental decisión que se apresta a votar.
La pregunta del domingo es: “¿Aprueba usted que se convoque e instale una Asamblea Constituyente con plenos poderes, de conformidad con el Estatuto Electoral que se adjunta, para que transforme el marco institucional del Estado, y elabore una nueva Constitución?”.
Recibido con muestras palpables de respaldo, Correa visitó el viernes poblaciones afectadas por la erupción del volcán Tungurahua en cuyas estribaciones convocó a la gente a buscar zonas más seguras para vivir, ofreciéndoles casas y créditos.