Algunos campeones de boxeo se han visto afectados por distracciones antes de sus peleas, pero ese no es el caso de Manny Pacquiao.
Un día antes de poner en juego la corona superpluma frente al invicto mexicano Jorge Solís (será esta noche), el filipino tiene la cabeza en varias cosas a la vez, aunque parece no hacerle mella.
Pacquiao (43-2-3, 33 nocauts) ha llevado a cabo su propia campaña para el congreso en las elecciones filipinas del mes próximo y ha tenido que sortear una batalla entre los promotores Bob Arum y Oscar De la Hoya, que ha incluido acciones judiciales para impedir la pelea de hoy.
Y como si eso fuera poco, su entrenador de los cuatro últimos años, Freddie Roach, lo abandonó para preparar a De la Hoya para el combate del 5 de mayo con Floyd Mayweather.
Pacquiao ni se inmuta.
“Jamás dejo que las distracciones se interpongan en mi entrenamiento”, aseguró. “Me he impuesto entrenarme duro y concentrarme para esta pelea”.
“Tengo mucha gente en las Filipinas que sabe cómo manejar mi campaña mientras yo no estoy”, agregó.
Pacquiao, de 28 años, es entrenado por el ex pesado Justin Fortune, quien anteriormente había asistido a Roach con el filipino. Fortune tuvo una carrera de 25 peleas que incluyó una con Lennox Lewis en 1995, que perdió en cuatro asaltos.
Solís (32-2-0, 23 nocauts), de 27 años, nunca ha peleado por un título mundial. Aunque ganó su última pelea en enero por nocaut técnico en cinco asaltos contra Omar Lizarraga (9-3), Arum se preguntó si estaría preparado para un rival como Pacquiao.
Arum dijo que inicialmente trató de convenir un desquite de la pelea del filipino con Marco Antonio Barrera en el 2003, que el filipino ganó por nocaut técnico en once rounds.
Pero Solís, hermano del campeón mosca ligero de la FIB Ulises Solís, dijo que se tenía confianza.
“No sé qué es lo que pasa por su cabeza”, dijo el mexicano mediante un intérprete. “Sé que voy a salir con todo y que puedo vencer a Manny Pacquiao”.