En el artículo sobre Atamante, que fue publicado el viernes 30 de marzo, mencioné que Frixo y Hele (hijos de Atamante) escaparon de su malvada madrastra —Ino, quien quería asesinarlos— montados en un fabuloso carnero volador que tenía un vellón de oro.
Aquel carnero prodigioso se llamaba Crisomalón y era hijo de Poseidón, el dios de los mares y de una hermosa princesa llamada Teofana, hija de Bisaltes, rey de Tracia. Tan bella y cautivadora era Teofana que eran muchos y de diversos lugares de Grecia y Asia Menor los príncipes y reyes que querían casarse con ella.
Así las cosas, cierto día cuando la hermosa Teofana paseaba por la playa mostrando su espléndida desnudez, fue vista por Poseidón, quien en el acto se enamoró perdidamente de ella y quiso hacerla suya. Y con ese propósito el dios de los mares raptó a la bella Teofana y la llevó hasta una isla lejana llamada Crumisa.
Pero los enamorados de la bella princesa tracia persiguieron al raptor (ignorando que se trataba del divino Poseidón) y a su preciosa presa, con la decidida intención de rescatarla. Hasta la misma isla Crumisa se acercaron los osados perseguidores y enamorados, de manera que para burlarlos Poseidón convirtió a Teofana en una oveja y él mismo se transformó en carnero, y además hizo que todos los habitantes de la isla parecieran ovejas ante los ojos de los forasteros.
Al llegar los enamorados de Teofana a la isla Crumisa, buscaron infructuosamente a la joven. Al final de la jornada se sintieron hambrientos y se dispusieron a matar algunas ovejas que pacían cerca de la playa, para cocinarlas y comerlas. Entonces Poseidón convirtió en lobos a aquellos hombres que querían matar a las ovejas que no eran sino los habitantes de Crumisa que tenían apariencia ovina.
De los amores de Poseidón convertido en carnero con Teofana transformada a su vez en oveja, nació Crisomalón el que para distinguirse entre los demás ovinos y mostrar su origen semidivino, lucía un deslumbrante vellocino de oro en su pelambre.
Cuéntase que Crisomalón cumplía algunas tareas especiales que le encargaban los dioses, como fue por ejemplo la de salvar a Frixo y Hele cuando su malvada madrastra Ino quería asesinarlos. Sólo que cuando Crisomalón volaba sobre el mar llevando a Frixo y Hele sobre su lomo, la muchacha se desprendió por un descuido y se estrelló contra las aguas, muriendo instantáneamente como consecuencia de la terrible caída. Y desde entonces ese mar fue llamado Helesponto, que en idioma griego significa el mar de Hele, el mismo que ahora es conocido como Estrecho de los Dardanelos. Pero Crisomalón siguió su vuelo y llevó a Frixo hasta la Cólquide, donde ahora es el Cáucaso. Allí el joven príncipe fue acogido por el rey Eates quien le concedió la mano de Calciopea, la menor de sus hijas.
Frixo sacrificó al carnero Crisomalón en honor de los dioses y regaló al rey Eates el vellón de oro, en agradecimiento por la cordial acogida que le dispensó y por haberle concedido la mano de la linda princesa Calciopea.
El espíritu de Crisomalón fue llevado al Olimpo pero su vellón de oro quedó en poder de Eates, quien lo colgó de un árbol y lo puso bajo el cuidado de un feroz dragón que arrojaba fuego por las fauces y las narices. Y allí estuvo hasta que llegaron Jasón y los argonautas a robarlo.