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Japoneses y ballenas
Takashi Fuchigami
El autor es Consejero de la Embajada del Japón

En los medios de comunicación de Nicaragua se ha tratado frecuentemente el asunto de las ballenas. Lastimosamente Japón ha sido siempre el objeto de lluvias de críticas en cuanto a la pesca de ballenas. Muchos nos critican, sin saber o sin querer saber cuál es el hecho científico sobre las ballenas o cuál es la posición de Japón en este tema.

Espero que la inquietud de los nicaragüenses se despejen con los siguientes puntos básicos.

1. Uso sostenible

La percepción de que todas las ballenas en general están en peligro de extinción es absolutamente equivocada. Algunas especies sí están en peligro, pero hay otras que se encuentran en estado de superpoblación. Sin embargo, Japón nunca ha pensado ni ha planteado el aniquilamiento de las ballenas. Lo que Japón ha apoyado es el uso sostenible, sea de ballenas, o de otros recursos marinos.

2. Pesca de ballenas con fines científicos

La pesca de ballenas con fines científicos es una actividad autorizada por el Artículo 8 del Convenio Internacional para la Regulación de la Caza de Ballenas (CIRB). No es una actividad ilegal. Además, la pesca científica de ballenas por Japón sólo se aplica a unas especies, y la captura es menos de 0.3 por ciento, lo cual no afecta negativamente al inventario de esas especies.

3. Muchos recursos marinos consumidos por ballenas

A pesar de que se cree que las ballenas viven comiendo krills, la pesca científica ha revelado que consumen una gran cantidad de recursos pesqueros (anchoa, calamar, salmón, abadejo, etc.). Se estima que el volumen total consumido por los cetáceos equivale de tres a cinco veces más que la captura pesquera total del mundo. Cuando se necesiten más alimentos ante la explosión de la población de la raza humana, los recursos marinos serían una gran fuente de alimentación.

4. Respeto a la diversidad cultural

Durante muchos siglos el pueblo japonés ha dependido de los recursos marinos para su alimentación. Es una tradición y cultura culinaria. Cada pueblo tiene la suya. Japón nunca ha cuestionado la cultura culinaria que ha dependido de la carne de res, cerdo, etc. Y tampoco ha cuestionado la tradición de la gente de la Costa Caribe de Nicaragua que come tortugas y sus huevos. Lo que Japón alega a través del asunto de las ballenas es el respeto a la diversidad cultural que es imprescindible para la cohabitación de los pueblos del mundo.

5. Avistamiento de ballenas

Los ambientalistas alegan que el avistamiento y la pesca científica de ballenas son incompatibles. Me permito sólo indicar que las ballenas que circulan en el Pacífico de Nicaragua es “la jorobada” que no está en peligro de extinción, sino que, al contrario, su población está aumentando en un 10 por ciento anual, según el Comité Científico de CBI.

6. Supuesta “compra de votos”

Esta triste difamación que hiere no sólo la dignidad de Japón sino la de Nicaragua, no merece contestación. Sin embargo, quiero subrayar que Brasil, Argentina, Perú, Chile, por ejemplo, que son países que se oponen a la pesca de ballenas reciben la cooperación económica japonesa. Nuestra cooperación económica nada tiene que ver con la posición que tome un país en cuanto a las ballenas.

Durante muchos siglos el pueblo japonés ha vivido siendo abrazado amorosamente por la naturaleza que nos ha dado opulentas cosechas de tierra y de mar. Los campesinos y los pescadores, desde la época más remota, nunca han dejado de agradecer la generosidad de la naturaleza. Con esta historia, el pueblo japonés ha sentido que los seres humanos formamos parte integral de la naturaleza en sí sin la cual no podríamos sobrevivir. En otras palabras, la que nos ha permitido vivir es la naturaleza. Este es el valor o el concepto que tiene el pueblo japonés, algo común entre los pueblos de Asia del Este y del Sudeste.

A un pueblo como el japonés jamás se le ha ocurrido la idea de la dicotomía “los seres humanos vs. la naturaleza”, concepto básico de la civilización occidental en que los seres humanos conquistan la naturaleza para vivir. Tampoco se ha pensado que vayamos a aniquilar los seres vivos en peligro de extinción, porque es un suicidio para la raza humana. Reitero que lo que alega Japón es “el uso sostenible de los recursos marinos”.

En este mundo moderno, todos los pueblos tienen que cohabitar, respetando mutuamente sus culturas, tradiciones y valores propios. Lo que Japón pide al mundo es que el pueblo japonés también quiere mantener su tradición milenaria como otros pueblos así lo quieren.

El tema sobre las ballenas no debe ser un debate emocional, sino debe ser un argumento científico fundamentado por investigaciones.

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