Los últimos atentados del terrorismo islamista en el norte de África han reavivado en España la alerta ante las amenazas lanzadas por Al Qaeda de recuperar por la fuerza “Al Andalus” e izar las banderas del Islam radical en la Península Ibérica.
El Gobierno, la oposición y expertos en terrorismo islámico subrayaron ayer su preocupación ante la posibilidad de que España se convierta de nuevo en blanco de ataques islamistas, temor que se ha disparado tras los atentados de Marruecos y Argelia de esta semana.
Fueron las declaraciones del Juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, las que desataron la mayor alarma, cuando advirtió en una entrevista publicada por el diario La Vanguardia que existe un “alto riesgo” de que Europa sufra un nuevo atentado de origen islamista.
En concreto, Garzón citaba a las ciudades españolas de Ceuta y Melilla (en el norte de África).
Las autoridades francesas fortalecieron y ajustaron sus medidas de seguridad durante la campaña electoral, conscientes de una amenaza terrorista latente que volvió a avivarse tras los atentados. Francia va a la primera vuelta presidencial este 22 de abril.
Según el Ministro de Interior francés, François Baroin, los atentados en el Magreb confirman “que Francia está bajo amenaza directa de actos terroristas”. Por ahora este país no intensificó su nivel de alerta.
Los atentados “no agravan la amenaza que ya es muy elevada en Francia”, indicaron a la AFP fuentes de los servicios de inteligencia.