Ocho personas, al menos dos de ellas diputados, murieron el jueves en un atentado suicida en el parlamento iraquí, el primero de este tipo en este lugar ubicado en la ultrafortificada “Zona Verde” de Bagdad.
El atentado, ocurrido pese al nuevo plan de seguridad implementado hace dos meses por las fuerzas iraquíes y estadounidenses para intentar frenar la violencia en la capital fue condenado inmediatamente por Washington.
Según el Ejército estadounidense, causó 8 muertos y 23 heridos.
Los servicios de seguridad iraquíes dieron cuenta de tres muertos, un empleado y dos legisladores, uno de ellos Mohamed Awad, miembro del Frente Iraquí para el Diálogo Nacional, un partido sunita que controla 11 escaños de los 275 del parlamento. El otro, que no fue identificado, es un miembro de la Alianza Kurda, segundo grupo con 53 diputados.
La deflagración se produjo a la hora del almuerzo, cuando algunos diputados terminaban de comer y otros conversaban con periodistas, según una fuente de los servicios de seguridad.
“Un kamikaze que vestía un cinturón cargado de explosivos entró en la cafetería con una valija en la mano y se hizo estallar”, dijo un funcionario.
En otros hechos violentos ocurridos el jueves en Irak murieron 16 personas, 10 de ellas en otro atentado suicida perpetrado en uno de los puentes más antiguos sobre el río Tigris en Bagdad. Cuatro automóviles cayeron al río. El puente de acero y hormigón se derrumbó parcialmente y quedó intransitable.