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“Socialismo del siglo XXI”

El Presidente venezolano, teniente coronel Hugo Chávez, llama “revolución bolivariana” al régimen dictatorial que ha impuesto en Venezuela. Incluso cambió el nombre del país, que ahora se llama República Bolivariana de Venezuela. Pero si Simón Bolívar pudiera revivir tendría que ser el primer opositor a la dictadura de Hugo Chávez, si fuera fiel a sus propias palabras que pronunció en el célebre Discurso de Angostura, el 15 de febrero de 1819: “Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía”.

O sea que desde los tiempos del Congreso de Angostura, cuando apenas estaba naciendo el sistema de gobierno republicano en Venezuela e Hispanoamérica, Bolívar previó el advenimiento de dictadores autocráticos como Juan Vicente Gómez, Marcos Pérez Jiménez y Hugo Chávez en Venezuela, los Somoza en Nicaragua o Fidel Castro en Cuba, que al perpetuarse en el poder causarían terribles daños. Y es oportuno recordar esas proféticas palabras bolivarianas ahora que se cumplen cinco años del 13 de abril del 2002, cuando el coronel Hugo Chávez recuperó el poder apenas dos días después de haber sido derrocado por un golpe de Estado cívico-militar, el cual fracasó no sólo por inconsistencias interiores sino también por falta de apoyo internacional, incluso de Estados Unidos y a pesar de eso de todas maneras la dictadura venezolana acusó al gobierno yanqui de haber instigado el fallido golpe de Estado.

A partir de aquella frustración de lo que ha sido la más grande oportunidad que ha tenido Venezuela para liberarse del megalómano dictador Hugo Chávez, éste ha venido profundizando la “revolución bolivariana” y la construcción del “socialismo del siglo XXI”, aventura que es respaldada por Cuba comunista y a la que está arrastrando a Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

En realidad, para saber a dónde quiere llevar a Nicaragua el gobierno de Daniel Ortega, sólo hay que observar lo que está ocurriendo en Venezuela, aparte de recordar el “socialismo del siglo XX” que Daniel Ortega y su partido sandinista trataron de imponer en Nicaragua durante los años de 1979 a 1990, de cuyas desgraciadas consecuencias el país aún no había podido recuperarse cuando le cayó encima el nuevo gobierno orteguista.

Pero, ¿qué es el “socialismo del siglo XXI” y qué se podría esperar de su imposición en Nicaragua? El Presidente del Ecuador, Rafael Correa, quien parece ser el más inteligente de los cuatro mandatarios latinoamericanos que impulsan la aventura del “socialismo del siglo XXI” en sus respectivos países, lo ha definido como “un cambio de modelo económico en el que el Estado planifica, regula y promueve la economía sin estatizar los medios de producción, dejando atrás el neoliberalismo”. Correa no entró en detalles y omitió mencionar, por supuesto, las arbitrariedades políticas y sociales que acompañan esa supuesta transformación económica.

Sin embargo, el escritor argentino de prestigio internacional, Marcos Aguinis, ha advertido que el “socialismo del siglo XXI” que está imponiendo Hugo Chávez en Venezuela es “una autocracia arcaica, sumida en un caos conceptual que no resiste el análisis serio, con abuso de poder, incompetencia y corrupción desenfadada. Su fuerza no reside en ninguna innovación estructural progresista, sino en los ingresos de petrodólares, que hubieran hecho desmayar de envidia a Creso y en el soborno a los militares que han pasado de ser su guardia pretoriana a una tropa que invade todos los resquicios de la sociedad para mantenerlo atornillado en el Palacio de Miraflores, como tropas semejantes a las que mantuvieron en el trono a Somoza, Trujillo, Pérez Jiménez, Duvalier, Idi Amin y otros monstruos”.

O sea que se trata del socialismo autoritario, burocrático y militarista que ya conocemos incluso por experiencia propia; es el mismo régimen totalitario que hubo en la extinta Unión Soviética y los países comunistas de Europa Oriental y que existe todavía en la Cuba castrocomunista.

Pero no hay que ir muy lejos. Para tener una idea de cómo sería en Nicaragua el “socialismo del siglo XXI” basta ver el asalto de las turbas encapuchadas que el gobierno de Ortega lanzó contra maestros y estudiantes del Instituto Miguel de Cervantes.

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