La nueva rama de Al Qaeda en el Norte de África se adjudicó la responsabilidad de dos atentados suicidas coordinados el miércoles, que desbarataron la oficina del primer ministro y un cuartel policial en Argelia, matando a cuando menos 24 personas.
Los ataques —en los que también resultaron heridos 222 individuos— fueron un devastador revés para los esfuerzos de paz del país y dieron una muestra de la amenazante expansión del extremismo islámico en el Norte de África.
Un automóvil explotó y perforó agujeros en los muros de la oficina del primer ministro, donde pudo verse a personas con la ropa manchada de sangre que avanzaban trabajosamente hacia las ambulancias. Otros dos vehículos explotaron frente a un cuartel policial al Este de la capital, generando cráteres en el suelo y dañando el edificio.
El grupo que se adjudicó la responsabilidad, Al Qaeda en el Norte de África Islámica, ha llevado a cabo una serie de atentados, poniendo en riesgo la frágil paz de Argelia. El país ha estado tratando de dejar atrás una insurgencia islámica de 15 años.
El primer ministro Abdelaziz Belkhadem —que no se encontraba en su oficina cuando ocurrió el ataque— lo calificó de “acto criminal terrorista y cobarde” mientras hablaba con periodistas frente al edificio en ruinas. Parte de seis pisos del edificio del Gobierno fueron arrancados de cuajo, y las verjas de hierro en el exterior se doblaron por la fuerza de la detonación.
Belkhadem dijo que las elecciones legislativas se efectuarán el 17 de mayo como estaba previsto.
El Gobierno argelino no mencionó a ningún sospechoso. Sin embargo, el canal árabe de televisión Al Yazira dijo que había recibido una llamada de un vocero de Al Qaeda en el Norte de África atribuyéndose los atentados y afirmando que utilizó tres atacantes suicidas.
Los atacantes tenían tres blancos, indicó la persona que llamó: “La oficina del primer ministro, las oficinas de la Interpol y un edificio de fuerzas especiales de la Policía en el suburbio oriental de Bab Ezzouar”. Sin embargo, una portavoz de la Interpol dijo que este organismo no tiene oficinas en dicho suburbio.
Dos agentes policiales en Bab Ezzouar indicaron que las detonaciones que ocurrieron allí fueron efectuadas por atacantes suicidas distintos. Fahem Abderraman, lesionado en ese ataque, dijo que conducía junto al cuartel cuando sintió una intensa explosión dentro del automóvil.
“Pensé que me había ido al cielo”, señaló Abderraman, quien traía el cuello vendado.
Fayza Kebdi, abogado que trabaja frente al edificio gubernamental en Argel, dijo que la detonación destrozó sus cristales y aventó a su esposo al otro lado de la habitación.
“Pensábamos que habían terminado los años del terrorismo”, indicó. “Creíamos que todo había vuelto a la normalidad. Pero ahora el miedo está regresando”.
El primer ministro expresó amargura contra los insurgentes que se negaron a aceptar una amnistía. “El pueblo argelino les tendió la mano y ellos respondieron con un acto terrorista”, dijo.