Managua
09:58 pm
11.04.07
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Editorial
Nicaragua no debe ser aliada de Irán

Irán jugó a la ruleta rusa cuando, luego de la captura de 15 soldados británicos que patrullaban en el mar territorial iraquí, los exhibió repetidamente en los medios de comunicación iraníes para que admitieran su culpabilidad y pidieran disculpas.

La captura de los marinos británicos fue la forma en que Irán reaccionó ante la resolución en su contra del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que aprobó nuevas y más severas sanciones por rehusarse a detener su proyecto de fabricar armas nucleares. En la medida que transcurría el tiempo, las posibilidades de que Estados Unidos interviniera en el conflicto aumentaban. El presidente norteamericano George Bush calificó de ilegal la captura de los ingleses y llamó al gobierno iraní a que los liberara de inmediato y sin condiciones. Al mismo tiempo, Bush envió otro buque de guerra al Golfo Pérsico.

Muy hondo en la conciencia norteamericana permanece la experiencia del ataque que militantes iraníes hicieron a la embajada estadounidense en Teherán en 1979 que resultó en el secuestro de 52 norteamericanos durante un año y la muerte de otros ocho en el desierto iraní en un fallido intento de rescate. Wayne White, anterior director de la oficina de inteligencia del Departamento de Estado para el Oriente Medio, dijo en una entrevista telefónica para el The New York Times: “Creo que Irán estaba entendiendo cada vez más que lo que habían hecho era un error y que mientras más tiempo retuvieran a estas personas, más reflejaría todo este asunto, la desagradable crisis de 1979”.

Imágenes de satélite demostraron que los soldados ingleses estaban en aguas iraquíes al ser capturados. En consecuencia, Irán violó el Derecho Internacional al retenerlos. Sin embargo, Washington podría haber aprovechado este incidente para destruir las fábricas de refinamiento de uranio de Irán y retrasar su proyecto al menos diez años. Fue ante esta posibilidad que el presidente Ahmadinejad cambió repentinamente su discurso y decidió poner en libertad a los ingleses. Lo que queda claro es que el gobierno iraní actúa irresponsablemente porque, además, sigue ignorando la resolución de la ONU que le manda detener el refinamiento de uranio a pesar de las nuevas sanciones anunciadas en marzo pasado y del llamado de Arabia Saudita a detener su creciente poderío bélico.

Irán ha ido quedando aislado y sólo gobiernos descabellados como el de Hugo Chávez —y ahora el de Daniel Ortega en Nicaragua— respaldan sus políticas. El presidente venezolano mantiene acuerdos políticos, económicos y militares con Ahmadinejad para comprar aviones de guerra, helicópteros y otros instrumentales bélicos así como el proyecto de una fábrica de fusiles en el país suramericano. No hay duda que entre Ahmadinejad y Chávez hay muchas cosas en común. Además de ser belicistas y temerarios, se conducen dictatorialmente, hacen hasta lo imposible para perpetuarse en el poder, irrespetan olímpicamente la ley, cierran los medios de comunicación que les son adversos y violan los derechos humanos de sus respectivas poblaciones.

El presidente sandinista de Nicaragua, Daniel Ortega, también ha hecho una alianza política y económica con Irán, lo cual carece de sentido y de toda lógica. Comercialmente, Nicaragua no tiene nada que ofrecer a Irán ni tampoco Irán a Nicaragua y desde el punto de vista político, nuestro país no puede ni debe ir contra las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que consideran inadmisible el irrespeto de Irán al Derecho Internacional. Y sin embargo, funcionarios orteguistas han dicho en televisión nacional que el gobierno sandinista se comprometió a apoyar a Irán en los foros internacionales a pesar de que Ahmadinejad declaró públicamente que Israel debe de desaparecer del mapa. ¿Apoyará el gobierno de Nicaragua esta tesis agresiva y aventurera? ¿Respaldará Daniel Ortega la destrucción de la nación israelita?

Irán reaccionó a tiempo esta vez y dejó de apuntarse a la sien con un revólver. De manera sorpresiva y hasta anticlimática, Ahmadinejad devolvió a los soldados ingleses declarando que su gesto era un “regalo” para el pueblo británico. Pero el presidente iraní estuvo cerca de convertirse en otro fugitivo como Osama Bin Laden o Sadam Hussein. Ojalá que el presidente de Nicaragua aprenda y busque amigos más sensatos en la comunidad internacional.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda