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Noticias >> Hablemos del Idioma
Acechar y asechar
Inés Izquierdo Miller
Se escriben parecidos, pero no tienen el mismo significado, así que mucho cuidado al usarlos
revista@laprensa.com.ni

Hablemos del Idioma

Esta semana he recibido varios correos con preguntas y comentarios muy importantes. Por tal razón le dedicaré esta columna a dos de ellos.

El primer mensaje lo firma Jesse J., quien manifiesta lo siguiente

“Esta vez mi comentario se centra en un asunto gramatical, dos palabras que a través del tiempo se fueron diferenciando semánticamente, se trata de los verbos ‘asechar’ y ‘acechar’”.

“Considero que el artículo de LA PRENSA debe llevar el verbo ‘asechar’ y no ‘acechar’; el contenido es alusivo a una amenaza, perjuicio, daño; ‘Nicaragua está siendo asechado por los delitos’, por lo tanto debemos mantenernos siempre ‘al acecho de las continuas y malintencionadas asechanzas que nos rodean’. Si se tiene otro comentario que explique un poco más este detalle gramatical sería genial, el asunto es saber emplear el verbo correctamente”.

En este caso lo primero es observar las definiciones de ambos verbos en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE).

En el caso de acechar plantea lo siguiente: Observar, aguardar cautelosamente con algún propósito.

Al remitirnos a asechar aparece lo siguiente: Del latín assectari, que quiere decir ir al alcance de alguien.

Las definiciones que le acompañan son éstas: Poner o armar asechanzas.

En todo caso al referirnos a asechanza debemos insistir que es un engaño o artificio para hacer daño a alguien.

El otro mensaje es de Rigoberto López, quien nos envía un divertido artículo:

“Desde que las insignias se llaman pins, los maricones gays, las comidas frías lunchs, y los repartos de cine castings, este país no es el mismo: ahora es mucho, muchísimo más moderno.

Antaño los empresarios hacían negocios en vez de business. Yo, en el colegio, hice aerobic, pero creía que hacía gimnasia.

Nadie es moderno si no dice cada día cien palabras en inglés. Las cosas, en otro idioma, suenan mucho mejor. No es lo mismo decir bacon que panceta, aunque tengan la misma grasa.

Somos modernísimos. Ya no tenemos sentimientos, sino feelings. Sacamos tickets, vamos al pub, y, cuando vienen los fríos, nos limpiamos con kleenex. Las mujeres no usan medias, sino panties y los hombres después de afeitarse se echan after shave.

Los importantes son vips, los auriculares, walkman; los puestos de venta stands, los ejecutivos yuppies y las niñeras baby-sitters.

En la oficina, el jefe está siempre en meetings donde se encontrará con alguna top-model amante del yogurt light y el body-fitness.

Para quitarnos el complejo tercermundista, sólo nos queda decir con acento americano la única palabra que el español ha exportado al mundo: “siesta”.

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