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Y de nuevo Barrabás va a las calles…
Jorge J. Cuadra V.
El autor es ingeniero

Barrabás anda suelto para promover el caos y la desunión. Lo soltó Pilatos para afianzar el poder del César y lo permitió el pueblo, sediento de sangre y lleno de odio. Alemán anda suelto, lo soltó Ortega y lo permitió el pueblo.

La vida de Jesucristo es una enseñanza universal y eterna. Todos los episodios de su vida tienen un significado profundo y repetitivo. Cuando siendo niño se les perdió a sus padres en el tumulto del templo de Jerusalén y fue encontrado hablando ante los doctores de la ley, con eso Jesucristo nos dice que la sabiduría está en la pureza del espíritu, porque, ¿quiénes más puros que los niños? Cuando el joven rico y puro de corazón le pregunta qué debe hacer para ser perfecto, Jesucristo le contesta: abandónalo todo y sígueme, dándonos a entender que la perfección está en el desprendimiento de las cosas materiales y cuando dice que primero pasa un camello por el ojo de la aguja, que un rico entre en el reino de los cielos, nos recuerda que la riqueza es la que corrompe el alma y esclaviza a los hombres. Son muchas las lecciones que podemos sacar de la vida de Jesucristo, pero hay una en especial que nos interesa en estos momentos, su juicio, pasión y muerte, los cuales se repiten una y otra vez a través de los siglos y simbolizan la lucha entre el bien y el mal y el triunfo del último sobre el primero.

Alemán anda “suelto”, reza el principal titular de LA PRENSA del domingo 18 de marzo. Ese titular inmediatamente nos transporta al juicio público de Jesucristo, cuando Pilatos, sabiéndolo inocente, no haya qué hacer con él y deja su destino en manos del pueblo al compararlo con Barrabás, delincuente sentenciado, condenado y prisionero y le pregunta al pueblo, que a quien deja libre, si a Jesucristo o a Barrabás y el pueblo histérico y sediento de sangre, contesta a Barrabás. Entonces Pilatos se lava las manos y suelta a Barrabás.

Barrabás anda suelto para promover el caos y la desunión. Lo soltó Pilatos para afianzar el poder del César y lo permitió el pueblo, sediento de sangre y lleno de odio.

Alemán anda suelto, lo soltó Ortega y lo permitió el pueblo.

Alemán ya anda en su misión destructora y traicionera, desbaratando cualquier intento de implantar la democracia. Ortega, mentiroso y traidor, se lava las manos y culpa a LA PRENSA de haber gestionado su “libertad” cuando en realidad fue él quien lo soltó para impedir el triunfo de la democracia y el pueblo, sojuzgado por el hambre, dominado por la incertidumbre y el miedo e hipnotizado por las promesas del César bolivariano, lo aceptó sin resistencia y duerme sin saber el cataclismo que se le viene encima.

Barrabás y Pilatos destruyeron a Jesucristo ante un pueblo sediento de sangre. Alemán y Ortega están destruyendo las esperanzas de una patria mejor, ante un pueblo inerte y pasivo, que sólo sabe reír ante el escarnio y la tragedia.

Alemán, corrupto, traicionero y servil, engañando al pueblo con frases que no siente porque son producto de la demagogia y ofreciendo promesas que nunca va a cumplir porque son parte de su engaño. Alemán, terminando de desbaratar al PLC ante la mirada complaciente de sus diputados, los que con tal de seguir manteniendo sus privilegios de poder, se doblegan sin dignidad ni vergüenza ante la ambición desmedida de un corrupto sentenciado y condenado a 20 años de cárcel, condenando a Nicaragua a 20 años de tortura.

Ortega, malévolo y mentiroso, asesinando las ilusiones de un pueblo en nombre de su ambición desmedida de poder, involucrándolo en luchas ajenas que sólo sufrimientos le va a traer, pero las cuales a la larga serán el fin del que las impuso, porque no hay dictador que no caiga, ni tirano que no se revuelque en el lodo sangriento de sus errores.

El pueblo, andrajoso y hambriento, sufre los desafueros desbocados de dos engendros del mal que sólo viven para satisfacer sus ambiciones, espera y confía en que llegue pronto el día de la redención para que por fin triunfe el bien y brille la luz de la justicia.

Pero Dios también dijo, ayúdate que yo te ayudaré y mientras eso no se haga realidad, los malos seguirán triunfando con los bufones ensotanados a su lado y los buenos seguirán sufriendo solos y abandonados, víctimas de su voluntaria indiferencia.

Y mientras tanto, Ortega está orando en compañía de Su Eminencia el cardenal Obando y Alemán lo está haciendo en compañía de su excelencia, monseñor Bosco Vivas, Obispo de León. Ambos lo hacen para pedirle a Dios que se dé la reelección del primero y el sobreseimiento definitivo del segundo.

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