Otra de las cuencas hídricas que posee el país está a punto de una emergencia por sequía.
Esta vez le toca el turno a la cuenca 64, que abarca la zona de Occidente específicamente León y Chinandega.
Un nuevo estudio, elaborado por el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) revela que la deforestación y el deterioro de los recursos naturales ha influido directamente en la falta de infiltración del agua en los suelos de Occidente, lo cual los hace muy vulnerables a las sequías.
En esa zona viven más de quinientos mil nicaragüense y la deforestación se ha vuelto una constante para convertir los suelos forestales en agropecuarios, explicó Carlos Rivas Leclair, director nacional de la oficina de Desarrollo Limpio y Cambio Climático del Marena.
Los análisis de este ministerio indican que la cuenca se ha convertido en una zona “altamente vulnerable”, porque existe una falta de aplicación del marco legal ambiental existente, educación ambiental y no hay control en el uso de los recursos naturales.
El economista Sergio Santamaría asegura que las malas prácticas agropecuarias han sido las principales contaminantes del manto acuífero en la cuenca 64.
“La producción agropecuaria sigue utilizando mecanismos que se usaron hace quinientos años, totalmente desfasados y dañinos”, sentenció Santamaría.
El escenario climático revela altas probabilidades de que en el 2009 no se pueda satisfacer la demanda de agua de los cultivos de agroexportación que utilizan un sistema de riego.
“Los diagnósticos son graves, por eso las metodologías preventivas deben aplicarse urgentemente”, considera Víctor Campos, subdirector ejecutivo del centro Humboldt.