Idea de Ortega para ahorrar combustible, no es bien vista
La propuesta del Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, de querer establecer regulaciones para la circulación de vehículos particulares a propósito del debate sobre el etanol, tiene poca aceptación, según economistas.
El debate surgido a nivel internacional, por las posiciones de Estados Unidos y Venezuela con relación a los biocombustibles, ha sido atizado por Ortega, quien comparte la postura de Hugo Chávez y Fidel Castro, de oponerse a la iniciativa norteamericana de impulsar el cultivo del maíz y la caña para producir etanol.
Para el economista Sergio Santamaría, la idea de Ortega de reducir el consumo de combustible limitando el tráfico vehicular privado es poco práctica.
Como una estrategia de ahorro, “es buena, pero operativamente no es posible en un corto plazo para Nicaragua”, dijo.
Destacó que para lograrlo, se necesita una reestructuración de las rutas de buses, dotar a Managua de infraestructura vial que permita a los buses operar en condiciones óptimas, y prácticamente liberar el transporte.
Según el especialista, el objetivo final debe ser que los dueños de vehículos se sientan lo suficiente atraídos para utilizar el servicio de transporte público y dejar sus autos en el garaje.
La idea de Ortega, destacó, es que la gente use sus carros sólo los fines de semana y por las noches, de manera que en el tiempo restante se muevan en transporte público, el cual tendría que mejorar.
Sin embargo, Santamaría reconoció que esto no se lograría dentro de un año y el historial del Instituto Regulador del Transporte del Municipio de Managua (Irtramma) lo avala.
El Irtramma tiene más de cuatro años de intentar ordenar el transporte urbano colectivo de Managua sin obtener los resultados deseados.
Algunas de las condiciones que propone Santamaría han sido impulsadas, como instalar en los buses las barras que enumeran a los usuarios para evitar pérdidas a los transportistas.
También cambió la ruta de los interurbanos de Tipitapa y limitó las paradas de los buses de oriente en esta ciudad, pero el objetivo principal de un transporte diferenciado de calidad todavía está pendiente.
La inseguridad, el deficiente estado de las unidades y el mal trato que reciben los usuarios, son los principales problemas que enfrenta el sector en la capital. No todos los dueños de vehículos estarían dispuestos a tomar un bus para experimentar lo que sienten las 800 mil personas que a diario utilizan el transporte público, mientras que el selectivo (taxis) todavía no se gana la confianza debido a ciertos actos delincuenciales denunciados ante la Policía Nacional.
El economista afirmó que el proyecto del metrobús alcanza perfectamente en los objetivos de Ortega, pero lamentó que la ampliación de la Carretera Norte no incluyera un espacio para que este tipo de transporte se desarrolle en un futuro.
A fines del año pasado el alcalde de Managua, Dionisio Marenco, lamentó que los impulsores del metrobús estén trabajando al margen de las autoridades municipales, revelando así que no existen coordinaciones entre el proyecto de ordenamiento del Irtramma y el del metrobús, que sería la matriz del transporte urbano colectivo de la capital.
El director del Irtramma, Francisco Alvarado, ha insistido que a largo plazo el objetivo del ordenamiento es que los ciudadanos usen menos sus vehículos y viajen en el transporte público, pero la falta de entendimiento entre la Alcaldía de Managua, en poder de los sandinistas, y el Gobierno recién salido de Enrique Bolaños, retrasaron esos planes.
El especialista dijo que la medida de Ortega no debe ser impositiva, porque “hay que recordar que la población económicamente activa (PEA) es de 1.2 millones de personas, más 400 mil del sector informal. ¿Qué vas a hacer con esa PEA que usa esos vehículos?”, se preguntó.
Aún así, hay otras salidas menos traumáticas, según Santamaría, como la de sólo permitir la importación de vehículos económicos, con alto rendimiento de combustible, y gravar con los impuestos más caros a los autos que corran menos de 30 kilómetros por galón, y así favorecer a los de menor consumo o mayor rendimiento.
SUGIERE ESTUDIARLO
El economista Róger Cerda, experto en el tema de hidrocarburos, comparte la propuesta de Ortega, hecha la noche del martes, aduciendo que la factura petrolera del 2006 rondó los 700 millones de dólares.
“La medida propuesta por Ortega es una alternativa que se aplica en otros países para reducir el consumo y si se sigue funciona, pero debe también estudiarse en detalle”, indicó el economista.
El economista José Luis Medal aseguró que el debate sobre la producción de etanol en el país se ha convertido en una discusión ideológica.
“Nadie ha hecho un análisis de costos-beneficios económicos, y en el caso de Ortega, se está oponiendo por razones estrictamente políticas”, aseguró el economista.
Pero el debate ha ido más allá y a nivel internacional, porque gobernantes de izquierda han tenido fuertes roces por la producción de etanol.
Esta semana Ortega la emprendió contra la producción de etanol, repitiendo el mismo discurso de Fidel Castro, quien dijo que “este colosal derroche de cereales para producir combustible, sin incluir las semillas oleaginosas, sólo serviría para ahorrarle a los países ricos menos del 15 por ciento del consumo anual de sus voraces automóviles”.
El Presidente de Ecuador, Rafael Correa, dijo que respeta los criterios contrarios al desarrollo del etanol, pero afirmó que para su país los biocombustibles son “un camino necesario” para romper la dependencia del petróleo.
(Con la colaboración de Arlen Cerda).