El manejo del bosque de pino es considerado ahora por el sector forestal del municipio de San Fernando, Nueva Segovia, como un cultivo que a largo plazo podría generar una cosecha de madera de “excelente” calidad.
Aunque para lograr eso se requiere de algunos procesos como el raleo.
“Manejar los bosques de pino es como sembrar maíz y frijoles. La diferencia es que el maíz y frijoles producen en cuatro a cinco meses, y en el pino la cosecha conlleva 25 años”, manifestó Silvia Castellanos, gerente de la Empresa Maderas Segovianas S.A. (Madesa).
La ejecutiva ejemplificó que una plantación de 1,600 árboles de pino por hectárea, equivalente a 1.4 manzana, requiere a los 10 años de desarrollo de “un raleo precomercial”, que al final deja en el área sembrada, entre 800 y 900 arbolitos.
El raleo reduce la cantidad de árboles plantados inicialmente, con el objetivo de garantizar el desarrollo de la plantación, eliminando la competencia tanto en luz como en nutrientes, según Castellanos.
Explicó que la empresa que dirige, procesa los pinos que extraen en el raleo precomercial y con ello compensan en un 20 por ciento la inversión efectuada en la plantación, que ronda los 500 dólares por hectárea.
Madesa tiene en la actualidad 520 hectáreas de pinos plantados en Las Dantas, en el municipio de Murra.
Así como en El Ural y El Coral, zonas ubicadas en el municipio de San Fernando.
LAS VENTAJAS
Aparte de oxigenar la plantación de pinos, el raleo precomercial evita la erosión del suelo, protege las fuentes de agua y genera empleo.
Y a eso se apunta el sector forestal del municipio de San Fernando.
Aunque para conservar la especie, paralelamente se requiere respetar las leyes que rigen la industria.
El Instituto Nacional Forestal (Inafor), recientemente anunció el nombramiento de nuevos regentes forestales en el país, con el fin de garantizar la “explotación racional” del bosque, entre éstos el del pino.