En mayo del 2006, la Unión Europea (UE), Centroamérica y Panamá oficializaron en Viena, capital de Austria, Europa, sus intenciones de iniciar las negociaciones para la firma de un Acuerdo de Asociación (AdA) que fortalecería las relaciones entre ambos bloques en tres ejes fundamentales: cooperación, diálogo político y un Tratado de Libre Comercio (TLC).
Desde entonces, ambos bloques se han propuesto metas específicas para cumplir con los requisitos que les permitan negociar.
La Unión Europea, por una parte, busca desde diciembre del año pasado que sus 27 países miembros firmen el mandato de negociación, que pretenden presentar este mes, posiblemente después de Semana Santa.
Mientras, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá deben preparar también su propio mandato, lograr la unión aduanera y la armonización de políticas comerciales para favorecer la integración centroamericana, y presentarse como un único bloque en las negociaciones, condición indispensable de la UE, que, sin embargo, es una meta que el istmo tiene pendiente desde los últimos cuarenta años.
A pesar de los retrasos, la Embajadora de la Comisión Europea para Centroamérica y Panamá, Francesca Mosca, considera que “sí es posible” que en el 2007 se inicien las negociaciones para la firma del AdA, que espera esté firmado y ratificado antes de que concluya el 2008.
Pero la confianza de Mosca se enfrenta al escepticismo de otros, como el ex canciller nicaragüense Norman Caldera, quien la semana pasada dijo en San José, Costa Rica, que duda mucho que el inicio de las pláticas ocurra este año debido a ciertos intereses económicos que impiden la integración centroamericana.
Caldera, quien fue uno de los promotores nacionales del AdA durante su gestión en el gobierno del ex presidente Enrique Bolaños, señaló específicamente que esos intereses impiden, por ejemplo, la armonización arancelaria del azúcar y el café, dos de los principales rubros de la región.
ALGUNOS ERRORES
Según el economista y experto en Comercio Exterior, Alejandro Aráuz, el inicio de las negociaciones de Centroamérica y Panamá con los europeos dependerá en gran medida de la armonización arancelaria de Centroamérica.
Sobre este proceso que determina la unión aduanera centroamericana, las estadísticas más recientes revelan que sólo el 95 por ciento de los productos del istmo cuentan ya con un arancel fijo en toda la región.
Ese porcentaje equivale a 5,846 rubros armonizados y 352 pendientes, que totalizan 6,198 productos del comercio interregional, según el Sistema de Integración Centroamericana (SIECA)
En esa lista de 352 productos figuran, sin embargo, los rubros más importantes de las economías de la región como azúcar, café, carne y lácteos.
Sobre este tema, Aráuz advierte que “quizá el primer error que han cometido los presidentes de Centroamérica es no otorgarle al Sistema de Integración Centroamericana (SIECA) el verdadero peso y valor que tiene la constitución de este esquema, al nombrar un interlocutor único o vocero rotativo como interlocutor con la UE apartando al SIECA de todo proceso negociador, como ocurrió en el tratado de libre comercio que Centroamérica y República Dominicana firmaron con Estados Unidos (DR-Cafta)”.
El especialista argumenta que “eso parece indicar que en Centroamérica aún no hay confianza en las instituciones que han sido creadas para fortalecer el esquema de integración”.
Hecho que a criterio de Aráuz es una debilidad en el marco de la negociación descrita.
Mosca no se pronuncia al respecto pero explica que los objetivos fundamentales del AdA entre la UE y el istmo en materia de diálogo político y cooperación son el respeto a los derechos humanos, el estado de derecho, medio ambiente, equidad de género, seguridad, estabilidad, gobernabilidad, migración, lucha contra la corrupción, las drogas y el terrorismo.
LAS VENTAJAS
En este sentido, Mosca ha subrayado en reiteradas ocasiones que la UE “no va a negociar con cada país, sino con la región, como un solo bloque”.
En diciembre pasado, la jefe de Asuntos Políticos, Comerciales y Prensa de la Delegación de la Comisión Europea, Imma Roca, justificó esta condición con el hecho de que para la UE, “Centroamérica (particularmente) no es un gran socio económico porque el volumen total de comercio entre la UE y Centroamérica es mínimo. Si se ve cada país de la región como uno solo no resulta atractivo porque son países pequeños con mercados pequeños y la integración los hace mucho más atractivos”.
Mosca también asegura que la UE “valora la integración regional”. En tanto, para Alejandro Aráuz, la mayor ventaja de Centroamérica en un AdA con la UE es la cooperación de los países miembros hacia el istmo, que en el 2006 superó los 675 millones de euros, equivalentes a más de 900 millones de dólares según el cambio oficial.
Aunque sostiene que en términos comerciales es grande la asimetría entre cada país de la región centroamericana y la UE, actualmente, según cifras manejadas por el experto, el mercado centroamericano representa el 0.3 por ciento de las importaciones de la UE y el 0.4 por ciento de las exportaciones de ésta.
Entretanto la Inversión Extranjera Directa de la UE a Centroamérica es sólo la tercera parte de lo que invierte Estados Unidos en el istmo.
OTRAS DIFERENCIAS
Añade que la extensión territorial de la UE es nueve veces mayor a la de Centroamérica. Advierte además que población de los estados que conforman la UE es 13 veces más grande que la centroamericana.
Por otro lado Aráuz recalca que los europeos tienen una calidad de vida mejor que los centroamericanos. Aparte de eso la densidad poblacional de la UE es de 116 habitantes por kilómetro cuadrado, mientras la de Centroamérica es de 86 personas por kilómetro cuadrado.
En materia económica, el Producto Interno Bruto (PIB) generado por la UE en el 2005 fue 176.2 veces superior al generado por Centroamérica, lo que según Aráuz determina a la vez que el PIB per cápita anual de la UE es 14 veces mayor al promedio de la región centroamericana.
Asimismo, las exportaciones de la UE al mundo son 300 veces el valor de las centroamericanas y sus importaciones 160 veces superiores, eso indica que el valor de exportaciones e importaciones por cada habitante de la UE es 26 veces más que el promedio del habitante centroamericano.
Pero según Mosca, las asimetrías no son un obstáculo, pues precisamente entre los objetivos del AdA está el impulsar el desarrollo de la región centroamericana. La diplomática subraya que este compromiso es el mismo que establece la UE a aquellos países que están interesados en formar parte del bloque regional.
Aráuz reconoce que el aspecto del diálogo político del AdA ayuda porque aborda el tratamiento de temas como el combate contra la droga, el trabajo en derechos humanos, la promoción multilateral y un componente de cooperación.
Es por esta complejidad del AdA, de acuerdo a Mosca, que la UE pretende que el Consejo Intersectorial que reunirá a los negociadores centroamericanos sea integrado por los viceministros de Comercio y Economía y los vicecancilleres de la región.
LA PRENSA intentó conocer los avances de ese proceso y de la preparación de Nicaragua de cara a la negociación con la UE con el vicetitular del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), Orlando Solórzano, pero no fue posible.
El funcionario se refirió al tema como un secreto de Estado, por su “delicadeza” y señaló que prefería abordarlo en otro momento, luego de Semana Santa o hasta que la UE presentara su mandato.
A nivel nacional, la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (Apen) ha expresado a través de sus representantes que con el AdA el país tendría nuevas oportunidades comerciales para el sector de los pequeños y medianos productores que podrían exportar carne, frutas, vegetales, café, cacao, camarón y miel.
Pero para aprovechar o no este mercado, fortalecer la cooperación y el diálogo político entre ambos bloques, el istmo tendrá que cumplir con los requisitos del proceso que se espera se presenten el próximo 26 de abril en Guatemala, durante la reunión de la Comisión Mixta de la Unión Europea, Centroamérica y el Caribe.