El Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, acusó al de Estados Unidos, George W. Bush, de promover una desestabilización económica en América Latina, al anunciar la preferencia por el etanol para producir energía, sobre los derivados del petróleo.
Ortega sostuvo que los anuncios de Bush, sobre sus acuerdos con el mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ya causaron un alza del 200 por ciento en el precio de la urea, lo que provocaría un efecto dominó que perjudicará las economías de la región.
El Presidente nicaragüense dijo que “los importadores de urea se quejan de competencia desleal (por la distribución del producto que hace el Gobierno entre campesinos), pero el problema es más complejo, porque con esta fantasía del etanol, con ese canto de sirena del etanol, lo que están provocando las noticias es que las tierras donde se producen caña y maíz suban de precio”.
Ortega aseguró que el interés en el etanol “atenta” contra la producción agropecuaria en Centroamérica.
Según Ortega, el alza en la urea afecta a los productores de café.
Durante la rueda de prensa en que dio estas declaraciones, Ortega se mostró totalmente en desacuerdo con la producción de energía a partir del etanol; sin embargo, aseguró que el empresario Carlos Pellas no se ha ido “de matamama” con su inversión a Honduras y, por el contrario, cuenta con el apoyo del Gobierno sandinista.
Indicó que no está totalmente en desacuerdo con la producción de etanol, pero dejó claro que debe ser mínima en Nicaragua, para que no se repita la historia del algodón, que empujó al país a una quiebra económica cuando su plantación pasó de moda.
MORALES DEFIENDE A ORTEGA
Las declaraciones de Ortega se produjeron después que el vicepresidente Jaime Morales Carazo trató de defender al gobernante sandinista de las críticas que le han hecho por oponerse a la producción de etanol.
“Se ha venido publicando que el Gobierno del presidente Ortega está opuesto al desarrollo del etanol, lo ha dicho el ex candidato y ahora diputado constitucional Eduardo Montealegre... Eso es totalmente falso”, dijo Morales.
El vicepresidente recordó que Ortega se reunió en días pasados con el Grupo Pellas, ocasión en que “se apoyó totalmente el programa de desarrollo de etanol del grupo Pellas”.
“Eso hay que aclararlo, porque se presta a confusiones, nadie quiere regresar al problema del monocultivo como sufrimos las consecuencias dramáticas que nos dejó el algodón”, señaló el vicepresidente.
No obstante, brindó su propia versión sobre el interés de Pellas de invertir en Honduras.
“El que los Pellas hayan ido o estén planeando sembrar en Honduras es porque ya no hay tierras aptas, productivas, adecuadas para caña en la zona en la que ellos operan, es la única razón”, dijo Morales.
Recordó también que Ortega y parte de su Gabinete sostuvieron una intensa reunión de trabajo con el Grupo Numar, que preside el empresario José Ignacio González.
En este sentido indicó que ese grupo tiene sembradas diez mil hectáreas de palma africana en el municipio Kukra Hill, en la Región Autónoma Atlántico Sur (RAAN) y en la reunión se aprobó el respaldo a la ampliación de estos cultivos. “Se apoyó totalmente la ampliación para 20 mil ó 30 mil hectáreas” señaló el vicepresidente.
La “guerra fría” del etanol
El diario El Mundo, de El Salvador, en un análisis publicado ayer considera que cuando Brasil y Estados Unidos escogieron a El Salvador como país piloto productor de etanol, se puso al país “en el centro de una nueva guerra fría”.
“Los gobernantes de Venezuela (Hugo Chávez), Nicaragua (Daniel Ortega) y de Cuba (Fidel Castro) atacan frontalmente la masificación del etanol y los biocombustibles bajo el argumento que la tierra debe ser cultivada para combatir el hambre y no para alimentar a los automóviles”, señala el diario.
El diario salvadoreño destaca que a pesar de que una empresa nicaragüense (la Nicaragua Sugar y la Compañía Licorera de Nicaragua, ambas del Grupo Pellas) exportaron recientemente tres millones de litros de etanol hacia Europa, Ortega se opone al desarrollo de esa alternativa, al igual que Chávez y Castro, de quien el canciller brasileño Celso Amorín dijo que tiene ideas “antiguas” sobre el tema.
Consultado el presidente Ortega sobre esa preferencia, éste respondió que el consumo de energía derivada de los hidrocarburos es una medida temporal, para salir de la crisis inmediata, ya que la producción de energía limpia, como la hidroeléctrica, geotérmica o eólica, toman demasiado tiempo para ponerse en marcha.
Aún así, Ortega insistió en que prefiere que Nicaragua consuma un petróleo tratado con altas tecnologías, de manera que no contamine tanto.
Sin embargo, el biólogo Kamilo Lara comentó que en estos temas se debe ser más estrictos, porque si bien el mercado nacional ya no consume gasolina con plomo, todavía se comercializa el diesel con azufre.
A pesar de que Lara coincide con Ortega en que el etanol convertiría al maíz, la caña de azúcar o la palma africana en el algodón del siglo XXI para Nicaragua, la mejor salida es la de la tecnología limpia, ya que de lo contrario el país se mantendría entre la espada y la pared, al elegir entre dos de las fuentes de energía más dañinas de la actualidad: el petróleo y el etanol.
El etanol no tiene los contaminantes del petróleo, pero su proceso de producción atenta contra el medio ambiente.
El Presidente, sin embargo, dejó claro que su primera opción es regular el consumo.
Ortega dejó entrever que estudia la posibilidad de limitar el uso de los vehículos particulares, de manera que éstos sólo sean utilizados para salir por las noches y los fines de semana.