El canciller español, Miguel Ángel Moratinos, lanzó este lunes “una nueva etapa” de “diálogo firme y abierto” con Cuba, y busca descongelar la relación con la Unión Europea (UE), en una visita seguida con marcado interés por gobiernos europeos, disidentes y exiliados cubanos.
“Hoy iniciamos una nueva etapa, una etapa donde a través del diálogo, firme y abierto, expresaremos nuestras opiniones no siempre coincidentes pero siempre buscando el entendimiento y el avanzar juntos”, dijo Moratinos, tras reunirse con su homólogo Felipe Pérez Roque.
El canciller cubano calificó la visita como una “clara señal de rectificación” y “cambio de rumbo” en el Gobierno de España, al destacar la apertura del diálogo sobre la base del “respeto a la soberanía” y a la “no injerencia” en asuntos internos.
¿Abiertos a hablar de DD.HH.?
El Gobierno cubano está dispuesto a hablar con España sobre derechos humanos, uno de los asuntos más espinosos para las autoridades de La Habana, pero considera que aún no se dan las condiciones para hacerlo con la Unión Europea, afirmó ayer mismo Pérez Roque.
Cuba, dijo el ministro en declaraciones a periodistas, está dispuesta a hablar con España sobre derechos humanos “en este momento”, con la Unión Europea “tendrían que darse condiciones tales como la eliminación definitiva de las sanciones de la UE contra Cuba, la eliminación de la posición común”.
“Es absolutamente impensable que España no pueda mantener, defender y desarrollar toda una política intensa, constructiva, dialogante con las autoridades cubanas”, dijo Moratinos, al referirse a que un canciller español no visitaba la isla desde 1998.
La responsabilidad del Gobierno español es construir y ayudar a Cuba en “las nuevas etapas y desafíos del futuro”, expresó el ministro, quien conoce de primera mano la situación de la isla que desde hace ocho meses está bajo Gobierno de Raúl Castro, pues su hermano Fidel —de 80 años— se recupera de una crisis de salud.
El jefe de la diplomacia española, quien se reunirá el martes con Raúl Castro, aborda con las autoridades cubanas lo que —dijo— “debe ser una relación” entre la UE y Cuba.
Su viaje a Cuba es el primero de un canciller europeo desde la crisis de 2003, cuando la UE sancionó a la isla en represalia por el arresto de 75 disidentes, 16 de ellos excarcelados por razones de salud.
Desde que llegó al poder en España en 2004, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero abogó por el diálogo con Cuba y promovió la suspensión de las sanciones impulsadas por su antecesor, el conservador José María Aznar (1996-2004), para presionar una transición democrática en la isla.
El resultado del viaje podría influir cuando en junio la UE revise su política hacia Cuba, que para algunos miembros debe ser dura pues estiman que no hay gestos en materia de respeto a los derechos humanos.
El viaje motivó en España disputas entre socialistas y conservadores, y reclamos de exiliados anticastristas para que se exija a La Habana apertura democrática y liberación de opositores presos.
En Cuba la disidencia pidió a Moratinos que interceda por los prisioneros. Según versiones de prensa, el director general para Iberoamérica de España, Javier Sandomingo, podría reunirse el miércoles con opositores.