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¿La universidad forma valores?
Ernesto González Valdés
La universidad también forma, sin embargo este trabajo se hace menos visible, ya que el alumno es menos “chineado”
ernesto-gonzalez@laprensa.com.ni

Hablar de valores en una persona nos indica que esa persona posee o se le atribuyen cualidades positivas para desarrollar una determinada actividad (responsable, honesta, disciplinada, dispuesta, con iniciativa, capacidad para trabajar en equipo, emprendedora, tomador de decisiones, puntualidad, etc) ¿Y quiénes se encargan de formar estos valores en los estudiantes?

Partimos siempre de la familia, como unidad indisoluble responsable de formar a hijos, prácticamente desde el vientre materno. Sin embargo por el hecho de hablar de estudiantes, nos excluye al menos en este análisis, el papel de la familia y la centramos en la escuela, el instituto, la universidad, en la formación de valores de los más chicos y posteriormente jóvenes en su vida estudiantil, aunque va implícito que siempre el alumno, sale de la casa (cuna de formación) y regresa a ella una vez terminada las clases.

Ya hemos hecho referencia que una gran parte de nuestras vidas la pasamos en una institución educativa (enseñanza básica: primero a sexto grados; media: de séptimo a noveno grados; bachillerato: cuarto y quinto años; universidad: de 4 a 5 años, según la carrera) aproximadamente unos 16 años, si posteriormente vas a estudios de postgrado, maestrías, súmele un par de años más, para un total de 18 años (por supuesto este transcurrir sería lo ideal, para una persona que no queda aplazada en ningún año de estudio, que no cambia de carrera ante la falta o desconocimiento de vocación, que se incorpora a la “hora” adecuada en los estudios, etc.) pero la vida en el estudio debe seguir porque ya estando en nuestro puesto de trabajo, estamos obligados (si no perecemos) a seguir estudiando, dado los avances tecnológicos, procesos de integración económica a nivel mundial, etc. Para ser conservador, considerando un tiempo de vida promedio de 70 años, habremos dedicado unos 25 años, para un 36 por ciento de la vida.

Si tantos años nos pasan educando, 11 en la básica y media y 4 ó 5 años en la educación terciaria, los segundos valores se educan, se forman (la primera en la familia), matemáticamente en el subsistema de educación básica y media, donde estamos más tiempo. Un alumno que entra a clases a las 7:00 a.m, unas 5 ó 6 horas, un total de 30 horas semanales y de regreso a casa, docentes a tiempo completo que a veces dejan de atender a sus hijos en su propia formación, para atender (con agrado y satisfacción) a los de otros padres y madres de familia, formando a los bisoños profesionales. ¿Y en la universidad?

Cambian algunas cosas: Horario “abierto” pueden iniciar las clases a las 7:00 a.m o a las 9:00 a.m, según la clase, promedio 25 horas a la semana ¿realmente menos tiempo?, un profesor horario, que viene y se va ¿entonces? La universidad también forma, sin embargo este trabajo, se hace menos visible ya que el alumno es menos “chineado” y en él o ella su responsabilidad ante el estudio, toma una mayor relevancia, aunque posiblemente, no se sea aún lo suficientemente responsable en el caso del estudiante.

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