Managua
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01.04.07
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Noticias >> Religión y Fe
Bendito el que viene en nombre del Señor
Padre Neguib Kalil Eslaquit

Iniciamos hoy con la liturgia y la procesión del Domingo de Ramos, la Semana Santa, en la cual conmemoraremos la pasión, muerte, pero también esperamos gozosos la celebración del acontecimiento Pascual, el paso de la muerte a la vida, la resurrección de Jesús.

El pueblo de Israel esperaba un mesías, un salvador, que vendría a redimirlos de sus esclavitudes y opresiones, el cual ya había sido profetizado desde antiguo.

Jesús al entrar a la ciudad de Jerusalén es acogido como rey, con gritos de júbilo, la multitud que lo recibe bendecía a Dios por haber enviado al Salvador, la gente ponía a manera de alfombra, por donde iba pasando, sus mantos y el dulce Jesús no entra a la ciudad santa sobre un carruaje suntuoso, sino que lo hace en un humilde burrito.

El pueblo, en ese momento, lleno de esperanzas por la salvación que se está haciendo presente, lo aclama como Rey, como Mesías, pero Jesús les está mostrando con sus actitudes y los sucesos que vendrán en los días siguientes, que su reinado, no es a la manera terrena, con pompa, sino con humildad, no con dictadura ni represalia, sino de servicio, no de valerse de los demás para su propio interés, sino llevar sobre sí el peso de todas sus culpas.

En su gran mayoría, esa misma multitud que agitaba palmas en señal de alegría y entonaba cánticos y alabanzas, es la misma que se conduce como una gentuza, que sin tener criterio propio, sino azuzada por los enemigos de Jesús, lo condenan y piden a gritos su crucifixión.

Que fácil es estar cerca del Señor cuando está todo bien, cuando se ve triunfante y qué difícil es permanecer al pie de la cruz. Solamente unos pocos quedaron con él, en el momento supremo de la redención, en el instante de la cruz, María, su madre, unas pocas mujeres que le acompañaban y el discípulo que más amaba.

SER CRISTIANOS

En nuestras propias vidas debemos reconocer que el verdadero seguidor de Cristo es aquel que cumple con las condiciones de negarse a sí mismo, tomar la cruz, y decidirse a seguir al maestro, con todas las consecuencias que eso trae. Pero también con todo el gozo interno que aporta el ser verdadero cristiano.

Amado Jesús, que en todos los días de nuestra vida aprendamos a ser como Tú, mansos y humildes de corazón, de saber que sólo el amor tuyo transformando nuestro corazón puede salvar, que la única condición que Tú nos pones es que te amemos por sobre todas las cosas y a nuestros hermanos.

PASIÓN Y RESURRECCIÓN

Así como te glorificamos hoy como el Bendito que vienes en el nombre del Señor, podamos permanecer firmes al pie de la cruz, en los momentos de prueba. Que esta semana dedicada a meditar sobre el acontecimiento de la pasión y resurrección de Jesús sea llena de bendiciones en nuestras existencias. Demos tiempo a Jesús en nuestra agitada vida. ¡Vale la pena hacerlo!

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