Managua
12:31 pm
01.04.07
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Internacionales
Un veterano de la Guerra de las Malvinas se ve detrás de la ventana de un edificio en Buenos Aires que tiene una pegatina que invita a no olvidar el conflicto. (LA PRENSA/AFP )
Las Malvinas dividió gabinete de Reagan
Argentina contaba con que Estados Unidos la apoyaría por el entrenamiento que militares argentinos le daban a los contras que luchaban contra el sandinismo en los 80
César Muñoz Acebes
Washington, (EFE)
Ganó Haig

“De un lado, el secretario (de Estado, Alexander) Haig argumentó que Gran Bretaña era nuestro aliado primario y principal. Al mismo tiempo, (la embajadora de EE.UU. ante la ONU) Jeane Kirkpatrick y yo mismo como Consejero de Seguridad Nacional, recordamos inmediatamente al Consejo de Seguridad Nacional, que Argentina estaba en nuestro vecindario y que era un aliado muy bueno y un buen amigo”, recuerda William Clark, consejero de seguridad nacional, de Ronald Reagan.

William Clark es uno de los pocos hombres aún vivos que conoce de primera mano el lío que se montó en el gabinete del presidente Ronald Reagan cuando el 2 de abril de hace 25 años los primeros comandos argentinos desembarcaron en las Islas Malvinas.

Entonces era Consejero de Seguridad Nacional y una de las personas más cercanas a Reagan, para quien había trabajado cuando el actor convertido en político era gobernador de California.

También fue magistrado del Tribunal Supremo de ese Estado, por lo que sus colegas en la Casa Blanca frecuentemente se referían a él como “Juez Clark”.

Hoy, con 75 años y retirado en su rancho californiano, Clark reconoce haberse olvidado de muchos detalles de la crisis originada por la Guerra de las Malvinas pero en una entrevista con EFE recordó especialmente la división que causó en el seno de su Gobierno.

Tras un mes de mediación entre las partes, EE.UU. dio su apoyo al Reino Unido.

¿Cuál fue la reacción del Gobierno de EE.UU. cuando estalló el conflicto?

De un lado, el secretario (de Estado, Alexander) Haig argumentó que Gran Bretaña era nuestro aliado primario y principal. Al mismo tiempo, (la embajadora de EE.UU. ante la ONU) Jeane Kirkpatrick y yo mismo como Consejero de Seguridad Nacional, recordamos inmediatamente al Consejo de Seguridad Nacional que Argentina estaba en nuestro vecindario y que era un aliado muy bueno y un buen amigo. Así que nos enfrentábamos a ese conflicto. En el Consejo de Seguridad Nacional dijimos que debíamos adoptar una política equilibrada y mesurada, de forma que no favoreciésemos a un país frente al otro.

Para Estados Unidos debió ser un conflicto muy inconveniente, dado que dos aliados luchaban entre sí durante la Guerra Fría.

Es cierto, era una cuestión muy frustrante porque todos teníamos buenos amigos en Argentina entonces. No queríamos que estallara la guerra. Yo mismo hice parte de la traducción por teléfono cuando el presidente (de EE.UU., Ronald) Reagan llamó al presidente (de Argentina, el general Leopoldo) Galtieri. Mantuvieron una conversación de 45 minutos con la esperanza de que el asunto pudiera ser resuelto sin derramamiento de sangre. El secretario Haig voló personalmente a Buenos Aires para terminar el conflicto de forma diplomática y pacífica. Hicimos todo lo que pudimos, pusimos muchos recursos en el proceso de paz. Pero al mismo tiempo que Estados Unidos mediaba entre las partes en abril de 1982, ya daba apoyo material al Reino Unido, lo que parece contradecir la idea de que hubo una negociación equilibrada. El Departamento de Defensa sí dio apoyo, según lo recuerdo, pero fue mínimo, si hubo algo. Aparentemente Argentina contaba con que Estados Unidos se mantuviera neutral en el conflicto porque había enviado agentes a América Central para ayudar al Gobierno de Reagan a mantener a los Contras, que combatían contra el sandinismo en Nicaragua.

¿Alguien dentro de la administración dijo que dada esa contribución, EE.UU. tal vez debería quedarse al margen?

Esa era la posición de Jeane Kirkpatrick y la mía propia, garantizar que ese hecho estaba sobre la mesa. Se tomó en consideración. Mi trabajo era asegurarme de que el Presidente (Reagan) tuviera delante de él toda la información.

Algunos historiadores mantienen que la afinidad entre Reagan y la primera ministra británica Margaret Thatcher contribuyó a la decisión de apoyar al Reino Unido, ¿está de acuerdo?

Admito que los dos tenían una relación muy estrecha pero no sé si fue un factor en los suministros que (el secretario de Defensa, Casper) Weinberger dio a los británicos. Sé que ella (Thatcher) era una dama muy resuelta. Hubo mucha controversia en Londres sobre qué hacer (tras el ataque argentino a las islas), como la hay ahora sobre la cuestión de Irak. Los generales y los almirantes (británicos) eran muy cautos, no creían que estaba justificada una operación a 8,000 millas de distancia (casi 13,000 kilómetros, que separan al Reino Unido de las Malvinas).

¿Qué recomendó a Reagan sobre a quién apoyar en la guerra?

Mi trabajo no era recomendar una cosa u otra. Como Consejero de Seguridad Nacional debía ser el intermediario honesto que colocara todos los elementos delante de él.

¿La guerra tuvo algún impacto en las relaciones de Estados Unidos con América Latina o en el conflicto más amplio con la Unión Soviética?

Creo que no. Era importante para nosotros la reacción de nuestros vecinos latinoamericanos. Ese era el argumento de Kirkpatrick, que debíamos tener sensibilidad no sólo hacia Argentina sino también hacia los países vecinos de Argentina pero creo que no tuvo ningún efecto en la Guerra Fría.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda