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La historia del Óleo Humeante de San Jacinto
Edmundo Mendieta
El autor es médico y fue presidente de la Junta Nacional de Turismo en la administración del doctor René Schick Gutiérrez

Cuando vi la pared de la sala principal del lado oeste dije a los miembros de la Junta que me acompañaban: ¿qué les parece que en esta pared se pinte un mural alusivo a la batalla? La respuesta fue que era muy buena idea, por lo que se acordó contactar a don Luis Vergara Ahumada para que se hiciera cargo de la obra.

Al leer el excelente ar-

tículo de don Eduardo Pérez Valle (hijo) he encontrado que la fecha de la pintura, 1956, es inexacta y por medio de este artículo quiero rectificar al autor y a los lectores de LA PRENSA la génesis y verdadera fecha del óleo.

Debe recordarse que en 1956, año del centenario de la Batalla de San Jacinto gobernaba Nicaragua el general Anastasio Somoza García, el cual visitó San Jacinto el 14 de septiembre. Después del atentado que terminó con la vida del gobernante, corrió el rumor de que Rigoberto López Pérez había estado en San Jacinto buscando una ocasión para perpetrar el atentado, pero que desistió por el gran número de escolares presentes y que podrían ocurrir muchas víctimas inocentes. En 1964 la Junta Nacional de Turismo, de la cual era miembro el autor de estas líneas, se impuso la tarea de mejorar las condiciones físicas de la hacienda, las cuales eran deplorables, la maleza al contorno de la casa alcanzaba más de un metro de alto, la casa misma necesitaba muchas reparaciones.

Varios miembros de la Junta, cuando visitamos la hacienda tomamos nota de todo lo que había que hacerse. Cuando vi la pared de la sala principal del lado oeste dije a los miembros de la Junta que me acompañaban; ¿qué les parece que en esta pared se pinte un mural alusivo a la batalla? La respuesta fue que era muy buena idea, por lo que se acordó contactar a don Luis Vergara Ahumada para que se hiciera cargo de la obra, la cual realizó a satisfacción de todos. También acordamos colocar el asta para que el Pabellón Nacional ondeara en el sagrado recinto, también se acordó convocar para un maratón ya que la batalla ha sido llamada el Maratón de América. La carrera se verificó el 14 comenzando a las 5:00 a.m. con más de quince participantes, acto seguido, a las 6:00, los tataranietos de José Luis Coronel que luchó en San Jacinto con el rango de teniente, Edmundo, Walter, Daysi y Harold procedieron a izar la Bandera Nacional, la cual ondeaba por primera vez en San Jacinto.

El presidente René Schick visitó por la tarde del 14 la hacienda con algunos miembros del gabinete. En su discurso el doctor Schick mencionó el dato poco conocido de la muerte de Andrés Castro, años después de la batalla, asesinado por alguien que lo acusó de haber deshonrado a su hermana.

El sabio geógrafo o historiador francés Elisée Reclus (1830-1905) llamó a San Jacinto la primera Batalla, ganada contra la esclavitud. Gestionamos ante el Embajador de Francia, monsieur Raymond Pond, que nos proporcionara un retrato de Reclus y nos proporcionó una foto que colocamos en la sala principal. Ignoro si todavía es ahí.

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