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¿Cómo medir a un Presidente?
Eduardo Enríquez

Desde el mismo inicio del período presidencial de don Enrique Bolaños, los nicaragüenses hemos estado expectantes ante su promesa de que iba a ser “el mejor presidente de la historia”.

Pero eso, en cuanto a la gestión de Bolaños, no lo podemos saber ni hoy ni tampoco lo sabremos el 10 de enero por la tarde, ya cuando don Enrique esté en su casa de El Raizón recién salido de la odisea que se llama la Presidencia de este país, sino al menos un par de años después.

Sin embargo, el deseo de medir la eficiencia de un mandatario no nace con la promesa que hizo don Enrique. Ésta ha sido una preocupación permanente y no sólo de la incipiente democracia nica.

En la edición de octubre del 2006 de The Atlantic Monthly encontré un comentario de Jonathan Rauch, corresponsal de esa prestigiosa revista, que tituló Unwinding Bush, How long will it take to fix his mistakes (Desenvolviendo a Bush, cuánto tiempo tomará resolver sus errores).

Rauch inicia diciendo que la historia juzga a los buenos presidentes por lo que hacen y a lo s malos por el tiempo que toma “deshacerlos”. Y agrega más adelante: Una de las mejores formas de juzgar a un Presidente es preguntarse: ¿resolvió más problemas que los que creó?

El autor reconoce que todos los presidentes hacen cosas buenas y malas, pero parece estar claro que la presidencia de Bush va a ser mala y lo que se pregunta es si será tan mala como la de Richard Nixon “que fue un desastre” (su mayor problema, inflación anual de dos dígitos tuvo que pasar por tres presidencias para ser resuelto) o sólo tan mala como la de Jimmy Carter que “fue un bajón” cuyos errores fueron debilitar el liderazgo de Estados Unidos y sentar las bases para una crisis energética, pero que fueron resueltos en cosa de meses por Ronald Reagan.

Me gustó este artículo porque en esta época de elecciones nos puede servir para juzgar sobre todo al ex presidente que se quiere reelegir. El caso de don Enrique no es tan urgente, pues aunque ha cometido errores, el 10 de enero de 2007 por la tarde ya estará iniciando un retiro tranquilo.

¿Pero qué tal Daniel Ortega, quien gracias a furullas constitucionales tiene serias posibilidades de ser electo por un poco más de un tercio de los votantes?

¿Ortega causó más problemas que los que resolvió? ¿Hizo cosas buenas? Algunos dirán que la alfabetización y las vacunaciones masivas fueron aspectos positivos de su gobierno, pero, ¿en cuanto a lo malo?

¿Cuánto tiempo nos está tomando solucionar los problemas de Ortega?

La deuda externa. La aumentó de 1,500 millones de dólares a 12,500 millones y no hubo país con el que no se endeudara. De esa gigantesca deuda no quedó nada que podamos ver como positivo y hoy, 16 años después, todavía nos quedan millones de dólares por pagar.

Podría citar otros aspectos, pero con éste fácilmente llegamos a la conclusión de que la presidencia de Ortega fue desastrosa y que si llega de nuevo, sus políticas se repetirán (endeudamiento con Venezuela, subsidios y condonaciones sin decir cómo cubrirá el agujero fiscal, etc.).

¿Estamos listos para meternos a otro desastre si no hemos salido del primero?

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