El aborto “terapéutico” es un asesinato que debe ser penalizado. Así pensamos el 81.40 por ciento de los nicaragüenses, según la encuesta nacional de M&R Actitudes y Comportamientos Políticos de los Nicaragüenses realizada en diciembre del 2005.
Pregunto al lector que tiene dudas al respecto: ¿Ha escuchado el corazoncito de alguno de sus hijos latir cuando estaba en el vientre materno? ¿Ha tenido oportunidad de verlo en una ultrasonografía? ¿Qué fue lo que observó? ¿Había una lagartija o a un animalito que hasta que naciera se convertiría en una persona? ¿O vio a su bebé, a un hijo? ¿Sintió gozo? ¿Acaso su vida tuvo valor solamente por tratarse de un hijo deseado? ¿Acaso otro niño igual al suyo pero que no es deseado deja de ser humano y no vale? ¿Se vuelve lícito exterminarlo?
La ciencia ha establecido sin lugar a dudas que la vida comienza en el momento de la concepción. En ese instante, un nuevo ser humano, único e irrepetible, es creado y todas sus características que lo diferencian de los demás, tales como sexo, color de ojos, tamaño del zapato, inteligencia, etc., quedan determinadas. Ese nuevo ser nunca ha existido antes y jamás se repetirá.
El nuevo bebé se desarrolla vertiginosamente. A las tres semanas ya se pueden escuchar los latidos del corazón. A las seis semanas ya se le registran ondas cerebrales. A las ocho semanas se mueve. Continuará con su aceleradísimo crecimiento hasta nacer. No hay magia que ocurra en el nacimiento que repentinamente haga de un bebé no-nacido un ser humano.
Cada niño prenacido es autónomo, no forma parte del cuerpo de su madre aunque dependa de ella temporalmente. Esa dependencia no le otorga a la mujer el derecho a disponer de la vida del niño ya que ésta no le pertenece.
No podemos negar su existencia porque no es visible. Sólo porque su cuerpecito es descuartizado, quemado o envenenado, según el método de aborto utilizado, adentro del vientre y no afuera, no quiere decir que esta forma de infanticidio sea válida en ninguna circunstancia.
El embarazo no deseado se interrumpe matando cruelmente al bebé. Esta verdad nadie la puede negar.
Es lamentable escuchar a algunas personas decir que el aborto es una cuestión de conciencia de cada quien. ¿Cómo pueden decir esto? ¿No será inconciencia? ¿Dirían lo mismo sobre los demás crímenes tales como la violación, el robo o el homicidio de personas que ya viven afuera del vientre? ¿Se deberían dejar las transgresiones a la conciencia de las personas?
Estas personas admiten que para la protección de las víctimas y de la sociedad estos delitos deben de ser penalizados. Entonces, ¿por qué discriminar al nonato y negarle protección por el hecho de ser muy pequeño, por habitar dentro de su madre, por ser “no deseado” y porque todavía no tiene voz? Quizá se olvidan que ellos pasaron por ese mismo instante en un momento de su vida, y tuvieron la suerte de que no decidieran quitarles la vida cuando no podían defenderse de ningún modo ante tal agresión.
Es escandaloso que el aborto “terapéutico” se manipule y sea utilizado para asesinar a 36,000 bebés anualmente; que con tan sólo las firmas de tres médicos, la de la madre y un pariente cercano, cualquier mujer, por cualquier causa, pueda practicarse un aborto terapéutico.
Es imperativo que el artículo que lo permite sea eliminado del Código Penal. Si se sigue permitiendo que se asesinen a los bebés inocentes en el seno de la madre, pronto se permitirá el asesinato para los que vivimos fuera del vientre cuando nos volvamos “no deseados”.
La enorme mayoría de los nicaragüenses queremos un presidente y legisladores que estén a favor de la vida y que defiendan nuestros valores culturales y cristianos. Necesitamos leyes que garanticen el derecho humano más básico —el derecho a la vida— para todos, sin discriminación alguna.
Próximamente, tendremos oportunidad de ver quiénes se comprometen y toman acción para eliminar esa aberración legal. Así sabremos por quién vamos a votar.