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¿Qué ocurriría si ganara Ortega?
José Luis Medal
El autor es economista.

En el hipotético caso de un triunfo elec-toral del FSLN, existen dos posibles escenarios. El primero, que ese partido político termine haciendo lo que sus ideólogos dicen que haría: rechazar el denominado modelo neoliberal o sistema capitalista de mercado, lo que implicaría pasar al proyecto de un nebuloso socialismo bolivariano a lo Hugo Chávez, o al modelo del estatismo cubano. A nivel ideológico, el FSLN no parece aceptar el socialismo “light” a lo chileno o el pragmatismo de Lula Da Silva en Brasil. Rechazan el modelo neoliberal de economía de mercado. Innecesario mencionar que si prevalece lo ideológico y el FSLN termina haciendo lo que dicen que harían, de rechazar radicalmente las políticas fondomonetaristas y neoliberales promovidas por los organismos internacionales, Nicaragua se sumergiría en una crisis económica de dimensiones incalculables. Sea que enfaticen el populismo económico o que se inclinen por el modelo cubano, la fuga de capitales y los efectos de las políticas populistas y el estatismo, sumergirían al país en una profunda depresión económica de proporciones incalculables.

Un segundo escenario en la hipótesis de que el FSLN acceda al Poder Ejecutivo —ya controlan en buena medida los otros poderes del Estado—, es de que en esa organización política predomine un enfoque pragmático, negociando un acuerdo con el FMI y dejando intacto en lo esencial las reformas implementadas en el período 1990-2006. El derrumbe del bloque del Este, y los intereses empresariales de los dirigentes del FSLN, hacen inviable intentar construir un modelo socialista. Este escenario es el más probable. En un hipotético triunfo del FSLN, esta organización difícilmente intentaría un cambio de sistema, ya que las condiciones no se lo permiten. Continuaría en lo esencial con los elementos de la economía de mercado. Lo más probable es que el FSLN negociaría apresuradamente en los primeros meses del próximo año un acuerdo con el FMI.

Dado que el escenario anterior sería el más realista, algunos analistas no ven mayor problema en un triunfo del FSLN, ya que sostienen no afectaría en lo esencial a la economía de mercado o modelo neoliberal. Cometen un grave error. El simple hecho de que existe una contradicción entre la visión ideológica del FSLN y lo que la realidad les permitiría hacer, ya implica un grave costo para Nicaragua. Las ideas son más importantes de lo que mucha gente cree. Fue la visión ideológica marxista lo que llevó en los años ochenta a meter al país en la confrontación Este-Oeste. En esos años, el paradigma económico referencial del FSLN lo era el modelo cubano. Como la correlación de fuerzas no permitía en ese momento estatizar toda la economía, se definió un nebuloso “sistema de economía mixta” como el modelo táctico a implementar, mientras los cambios en la correlación de fuerzas permitían enrumbarse luego a un sistema socialista. Los resultados de ello son conocidos: la visión ideológica llevó a ubicar al país dentro de la confrontación Este-Oeste, lo que provocó la guerra civil y el gravísimo desplome económico de ese período.

La experiencia de los ochenta es un claro ejemplo del tremendo costo que surge de la contradicción entre la visión ideológica y lo que es factible conforme la realidad objetiva. El problema de un posible próximo triunfo electoral del FSLN es que esa contradicción persiste. Ello se refleja en el doble discurso que mantiene el FSLN. Por un lado, sus ideólogos insisten en rechazar el neoliberalismo o economía de mercado. Por el otro, se señala que el FSLN seguiría una política macroeconómica responsable —con lo que terminarían siendo fondomonetaristas— y que respetarían en lo esencial al sistema capitalista. Por un lado se presenta al ALBA como alternativa al Cafta, por el otro, se admite que se promoverían relaciones comerciales con todos los países.

Aunque el FSLN termine posiblemente respetando la economía de mercado, Nicaragua no puede darse el lujo del elevadísimo costo que implicaría un alineamiento —motivado por factores ideológicos— con el eje La Habana-Caracas-La Paz. De la misma manera que la visión ideológica del FSLN llevó en los ochenta a un costosísimo alineamiento con Cuba y la desaparecida Unión Soviética, ese mismo factor ideológico conduciría hoy a gravísimos costos para la economía nacional y para el futuro de la nación. Además, aunque en los hechos el candidato del FSLN termine negociando con el FMI, muy posiblemente no renunciará a su discurso “antiimperialista”. Si triunfa el FSLN —lo que está siendo facilitado por la decisión de Alemán de reducir al 35 por ciento el porcentaje de votos necesario para ganar—, Nicaragua terminaría pagando un gravísimo costo por esas veleidades ideológicas.

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