Una operación de más de 3,000 policías y soldados para tomar por asalto la principal cárcel del país, que estaba controlada por el crimen organizado, dejó por lo menos ocho reos muertos.
“Encontramos una fuerte resistencia, tenían granadas, fusiles de asalto, armas cortas y bombas molotov”, dijo el lunes a la AP, el director general de presidios, Alejandro Giammatei.
La cárcel de Pavón, a unos 20 kilómetros al este de la capital, era controlada por el crimen organizado, aseguró el ministro del Interior, Carlos Vielmann.
“No sabíamos por conteo nuestro cuántos reos había en el lugar, desde hace más de diez años que el Comité de Orden y Disciplina era el que informaba sobre la cantidad de reos en el lugar”, agregó.
Las autoridades informaron en una rueda de prensa que al ingresar fueron recibidos con disparos de fusiles de asalto y les lanzaron al menos seis granadas.
Durante el operativo murieron ocho reos que se resistieron a la operación, entre ellos se encuentra el reo que presidía el Comité de Orden y Disciplina. Lo encontramos con un fusil M-16 en la mano, dijo Vielmann.
La cárcel de Pavón, la más grande del país, mantenía reos condenados hasta por 50 años por homicidio, secuestro y otros crímenes.
Los reos había construido casas en las cuales vivían con lujos en el lugar. “Esto es una caja de Pandora que sólo está empezando a abrirse”, dijo Giammatei.
Según la Policía, dentro del reclusorio operaba un laboratorio para procesar drogas para consumo interno. Las autoridades han encontrado hasta el momento unas 150 armas de fuego.
Los reos fueron trasladados a una cárcel vecina donde serán recluidos hasta que se complete la limpieza del lugar y se derriben las casas construidas por los reclusos.
El gobierno decretó estado de prevención por ocho días en el municipio de Fraijanes, para prevenir cualquier incidente.