El candidato presidencial del FSLN, Daniel Ortega Saavedra, arremetió contra LA PRENSA en un virulento discurso que pronunció el sábado pasado ante una reunión internacional de mujeres socialistas que propugnan por el restablecimiento de la dictadura izquierdista en Nicaragua. Además, Ortega insultó la memoria del Director Mártir de LA PRENSA, doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, quien fuera víctima de un asesinato político ejecutado por los enemigos de siempre de la democracia y la libertad.
Dijo Daniel Ortega: “Quiero recordarles a quienes acusan de asesinos a Rigoberto López Pérez y Gorriarán (el terrorista argentino que fue uno de los fundadores de los órganos de represión del régimen sandinista en 1979, torturador de presos políticos nicaragüenses y asesino del ex dictador Anastasio Somoza Debayle en Asunción del Paraguay), que el doctor Pedro Joaquín Chamorro, director del diario LA PRENSA, tomó las armas en Olama y Mollejones en 1959, porque la situación era desesperante y llevaba a combatir la violencia con la violencia”. Y agregó Ortega: “Si asesino es Rigoberto, tendríamos que llegar a la conclusión de que asesino es Pedro Joaquín Chamorro y todos los que se levantaron contra la dictadura de Somoza”.
Ninguna persona medianamente ilustrada y bien intencionada podría confundir un acto de valentía e inclusive de heroísmo, como es el alzamiento en armas contra un régimen dictatorial, con el asesinato a otra persona, quien quiera que sea, inclusive un dictador o tirano. Es cierto que el asesinato político se puede justificar con cualquier argumento, se le puede llamar “ajusticiamiento” y hasta rendirle culto y levantarle monumentos. Pero eso no significa que el asesinato político deje de ser asesinato.
La posición del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal respecto al crimen político en general y el asesinato del dictador Anastasio Somoza García en particular, la expuso claramente él mismo durante el juicio militar al que fue sometido por la dictadura somocista, que pretendió hacerlo cómplice de aquel hecho criminal. Ese alegato del doctor Chamorro Cardenal fue publicado en LA PRENSA en 1957, lo hemos citado posteriormente y lo volvemos a citar ahora ante los venenosos ataques de Daniel Ortega contra LA PRENSA y el insulto que profirió a la memoria de nuestro Director Mártir.
“Soy inocente de la muerte del General Somoza, delito que aquí se juzga y que nunca pude haber cometido o haber encubierto. Porque sé que privar de la vida a un hombre, cualquiera que éste sea, no sólo es un delito penado por la ley, sino que es un agravio a Dios, de quien no espero que algún día tenga que repetirme en justicia: Con la misma vara que mediste serás medido”, expresó el doctor Chamorro Cardenal en su alegato final de inocencia ante el tribunal militar somocista.
Para el doctor Chamorro Cardenal como para toda persona de bien y de principios cristianos, una cosa era el asesinato político y otra muy diferente intentar “la derrota militar del régimen”, como él mismo llamó a la acción guerrillera de Olama y Mollejones, a donde fue con un grupo de valientes compañeros a arriesgar la vida en abierto enfrentamiento armado con la Guardia Nacional, no a planificar a escondidas el asesinato de una persona desprevenida, quien quiera que ésta fuese.
Y cabe señalar también que una cosa fueron las heroicas luchas armadas guerrilleras e insurreccionales —como las de Pancasán y Raití, Monimbó y Estelí—, que organizó y dirigió el FSLN y otra muy distinta los asesinatos de Jorge Salazar, Arges Sequeira, Carlos Guadamuz y tantos otros más, hechos abominables que por lo menos deberían avergonzar a quienes los instigaron y los cometieron, ya que en Nicaragua no ha habido justicia para castigarlos.
Daniel Ortega no tiene ninguna autoridad moral para señalar como asesino al doctor Chamorro Cardenal. El gobierno de Ortega “ajustició” a miles de personas sin siquiera darles la oportunidad de ser juzgados por la ley, y menos aún a los de la Navidad Roja, cuando fueron masacrados centenares de miskitos de la Costa Atlántica. Ortega tampoco ha podido contestar a los señalamientos de su hijastra acerca de los supuestos abusos sexuales cometidos contra ella. ¿Será entonces Daniel Ortega quien pueda acusar de asesino a Pedro Joaquín Chamorro?