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Noticias >> Economía
Grandes firmas como C&A, Renner y Wal-Mart empezaron a encargar moda íntimad e la ciudad. ()
La ciudad de los bikinis
La urbe carioca Nova Friburgo se especializa en ropa íntima y atrae a compradores de todo el mundo
Max Alberto Gonzales,
Nova Friburgo, Rio de Janeiro, Brasil

Río de Janeiro, la ciudad maravillosa, es conocida mundialmente por haber creado la tanga, el pequeño triángulo de tela que las mujeres usan para cubrir apenas lo esencial en las soleadas playas locales. Sin embargo, siguiendo por el camino que lleva a la parte serrana del estado de Río, la ciudad de Nova Friburgo mueve su economía y gana fama internacional por la habilidad de sus costureras con otro tipo de tanga, más transparente y adornada con encajes y otros adornos: la lencería.

Nova Friburgo es responsable del 25 por ciento de la moda íntima comercializada en Brasil y se transformó en un verdadero clúster productivo, que en 2005 movió cerca de US$335 millones, exportando US$5.5 millones. Un alza de 20 por ciento frente al año anterior que aumentó el número de empleos en 10 por ciento. Junto con seis ciudades vecinas, el Polo de la Moda Íntima de Nova Friburgo suma 1,200 empresas —la mayoría de tamaño pequeño— y emplea cerca de 20,000 trabajadores.

De esa efervescencia ganó fuerza el evento que atrajo a 2,000 compradores a la ciudad, la Feira Brasileira da Moda Íntima (Fevest), creada hace 14 años. Este año, la Fevest abrió por primera vez espacio a confecciones de otras ciudades, una acción que años atrás habría despertado reclamos entre los empresarios de la región, que temían la competencia externa. “La feria estaba reservada sólo para los productores de Nova Friburgo”, dice Mahmoud Mazloum, socio fundador de la confección de lencería sensual Mascara International Ltda. “Pero tomamos la decisión de abrirla, pensando en enfrentar la mentalidad provinciana de aquí”. La reacción de la mayoría del empresariado local fue positiva: “El próximo año, vamos a abrir Fevest a más empresas de afuera”.

¿y para hombres?

Mazloum y su hermano asumieron la dirección del Sindicato de Indústrias de Vestuario de Nova Friburgo (Sindivest) en 2004. Y aún se sorprenden del tesoro sobre el que están parados. “El polo fue formado en forma caótica, sin organización”, dice Mazloum, con la experiencia de quien estudió en el exterior y exporta hace cinco años a Portugal, España, Sudáfrica, Canadá y Estados Unidos. “Lo que conseguimos en ese período fue un milagro”.

Más que milagro, en la ciudad fluminense hubo una conjunción de hechos, sumados a un proyecto de gestión y organización iniciado en 1997. La Federação das Indústrias do Río de Janeiro (Firjan) y el Sebrae (entidad gubernamental de apoyo a las pymes brasileñas) encargaron un estudio de potencialidades económicas a la Fundação Getúlio Vargas (FGV) y detectaron la cantidad de empresas familiares en torno a la producción de lencería.

La historia parte en el siglo XIX, cuando inmigrantes suizos y alemanes industrializaron la región con la Fábrica de Rendas Arp, seguida de otras industrias textiles, como Filó, vendida a la multinacional Triumph a fines de los sesenta. La crisis de la época hizo a Triumph despedir a cerca de 1,000 costureras, que comenzaron a producir lencería en empresas familiares. “La palabra clave fue emprendimiento”, dice Valeria Lattanzi, de la Fábrica de Idéias, empresa carioca que organizó Fevest.

Con fábricas de bordados, encajes y otros materiales, la producción local atrajo a Nova Friburgo a millares de compradoras, quienes vendían las prendas en Río de Janeiro y comenzaron a construir la fama local. El arranque fue organizado después del estudio de FGV. “Nos inspiramos en el polo italiano de Lombardía”, explica Renato Regazzi, gerente del área de desarrollo industrial de Sebrae-RJ.

Con la organización y el Consejo de Moda, Nova Friburgo comenzó a profesionalizarse. Redes internacionales de minoristas, como C&A, Renner y Wal-Mart empezaron a encargar moda íntima de Nova Friburgo. “Las boutiques descubrieron que la ciudad comenzó a agregar valor en la producción”, dice Latanzzi, de la Fábrica de Idéias.

La tecnología de nuevos tejidos, como Lycra y microfibras, desembarcó en Nova Friburgo y los compradores internacionales llegaron. Su gran descubrimiento fue la tanga, el término medio entre los grandes calzones y el hilo dental, la variedad predominante en las tiendas de la mayor parte del mundo. “Hoy en el sitio de Victoria's Secret hay una sección especial de Brazilian cut”, dice Augusto Medeiros, socio fundador de Canela Modas.

Pero Nova Friburgo tiene que aprender sobre el sostén. Por ejemplo, en los rellenos, espuma que moldea la forma de los senos. Brasil —que tiene en Colombia su mayor competidor en la región en exportaciones de moda íntima— aún hace los sostenes con tamaño único de relleno. Canela recibió en Fevest un comprador panameño que pidió más variedad en los rellenos para aumentar los encargos.

Y hay quienes van a Nova Friburgo interesados en ropa íntima masculina, como el empresario Mahindra Satram-Maharaj, de Eros-Genos, de Trinidad y Tobago. Invitado por la organización de Fevest, recorrió la feria y las tiendas de la ciudad, pero se decepcionó con la producción casi ínfima de underwear para hombres. “La culpa es de las mujeres, quienes deberían exigir que sus hombres también usen ropa interior bonita”, dice, mientras se quedaba con un short de lycra deportivo hecho exclusivamente para él por la confeccionadora local Atlética Brazil. Más en serio, dice que falta variedad y mejorías en el diseño, como un relleno para dar más confort a los órganos masculinos en los calzoncillos tipo bóxer. “Las piezas para las mujeres de aquí son soberbias y el precio es casi increíble”, dice Satram-Maharaj. “Mi mujer y mi hija se volverían locas si vinieran”.

Las tiendas que impresionaron al caribeño se concentran en el área conocida como Ponte da Saudade, donde decenas de pequeñas tiendas quedaron repletas de compradores. Con la afluencia de gente detrás de la ropa íntima, la economía de la pequeña Nova Friburgo crece y diversifica sus servicios, la ciudad también es conocida por la producción de deliciosos chocolates. Para el recién llegado, la ciudad es una dicotomía intrigante, situada entre la placidez de una localidad serrana y los carteles sensuales de las tiendas. Pero los habitantes no se preocupan. En la salida de la ciudad, el reportero pregunta al taxista: “¿Ustedes no se cansan de ver calzones todo el día?” Riendo, el conductor responde: “¿Y qué le vamos a hacer, amigo?” Y sigue por las calles repletas de lencería en las vitrinas.

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