WASHINGTON. - Enfrentado a una rebelión de su propia bancada republicana en el Senado, el presidente George W. Bush instó hoy al Congreso a apoyar un proyecto de ley que establece estrategias de interrogatorios y juicios a sospechosos de terrorismo, aduciendo que "el enemigo desea atacarnos nuevamente".
"El tiempo se acaba", advirtió Bush en una conferencia en la Casa Blanca. "El Congreso debe actuar sabia y expeditivamente".
El presidente desmintió que Estados Unidos quede desacreditado ante la opinión pública mundial, tal como sugirió el ex secretario de estado Colin Powell.
"Es inaceptable pensar que hay algún parámetro de comparación entre el comportamiento de Estados Unidos y la acción de los extremistas islámicos que matan mujeres y niños inocentes para lograr un objetivo", dijo Bush, cada vez más agitado.
Sus comentarios tienen lugar un día después que varios republicanos en el Comité de Servicios Armados del Senado se apartaron de la línea del gobierno y aprobaron un proyecto para detención y juicio de extranjeros sospechosos de terrorismo. Bush sostiene que esta medida comprometería la lucha antiterrorista.
INSTA AL SENADO
Bush instó al Senado a aprobar un proyecto más parecido a uno que aprobó la Cámara de Representantes y que permitiría a su gobierno seguir manteniendo y juzgando a sospechosos de terrorismo ante tribunales militares.
Dijo que trabajaría con el Congreso para resolver el texto en disputa, pero se mantuvo firme en sus exigencias.
"De no ser por este programa, nuestra comunidad de inteligencia cree que al-Qaida y sus aliados habrían logrado lanzar otro ataque en territorio estadounidense", afirmó. "Lamentablemente la reciente decisión de la Corte Suprema puso en duda el futuro de este programa. Necesitamos esta legislación para salvarlo".
La Corte Suprema revocó este año los acuerdos del gobierno para juzgar a los detenidos en la Base Naval estadounidense en Guantánamo, Cuba.
Bush dijo que era vital cambiar la ley para proteger a los expertos en inteligencia que interrogan a los detenidos para obtener informaciones vitales. "No quieren que los juzguen como criminales de guerra. Esperan que nuestro gobierno les diga claramente lo que está bien y lo que está mal".
"El Congreso tiene una decisión que adoptar", afirmó.
Mientras tanto, los cancilleres de la Unión Europea pidieron a Estados Unidos que respete el derecho internacional en el manejo de los sospechosos de terrorismo después que Bush admitió que su país ha mantenido prisiones secretas en el exterior.
"Reiteramos que en la lucha contra el terrorismo deben mantenerse los derechos humanos", dijo el canciller finlandés Erkki Tuomioja, en nombre de los 25 ministros de la UE.
Cuatro republicanos, encabezados por el senador John McCain, se sumaron el jueves a demócratas en el Comité de Servicios Armados y votaron 15-9 a favor de la medida a la que se opone Bush.