El Fondo Monetario Internacional (FMI) instó ayer a América Latina a luchar contra las desigualdades para frenar el auge del “populismo” en la región, tras prever un “modesto” crecimiento en esta parte del mundo.
Hecho en el que coinciden el gobierno nicaragüense y economistas nacionales.
El economista jefe del FMI, Raghuram Rajan, sostuvo ante medios de prensa internacional que Latinoamérica crecerá en un 4.8 por ciento en el 2006, y un 4.2 por ciento en el 2007, convirtiéndose con ello en una de las regiones del planeta con más débil desarrollo.
“El crecimiento ha sido razonable en América Latina, aunque no tan fuerte como en Asia”, indicó.
“Además es un crecimiento que está repartido desigualmente”, agregó el funcionario.
En ese sentido alertó de los riesgos que podría correr América Latina de ceder frente a propuestas populistas, aunque evitó dar nombres de presidentes o de países al respecto.
alusión al país
“Volver al viejo populismo sería probablemente una dirección equivocada para América Latina”, aseguró el economista, quien llamó a los países de la región a “compartir los frutos de la prosperidad” y ofrecer las mismas oportunidades a toda la población, “sin quitarle a uno lo que se da a otro”.
El vocero de la República, Lindolfo Monjarretz, manifestó que concuerdan con la advertencia del organismo.
“Porque los pueblos sólo crecen con propuestas acordes a la realidad, el presidente Enrique Bolaños ha demostrado ser consecuente en ese sentido”,expresó.
El consultor en temas económicos, Alejandro Arauz, entre tanto apuntó que el FMI está haciendo una clara alusión a Nicaragua con esa exhortación.
“Porque en este país es donde van a haber elecciones, es la única nación donde ya se va a dar ese proceso, entonces creo que es válida la posición del FMI”, señaló.
Explicó que las propuestas de los actuales candidatos que aspiran a la Presidencia de la República son precisamente populistas.
“Todos dicen que van a resolver la pobreza, anunciando muchas cosas que no van a cumplir, es decir ellos ofrecen un bienestar social sin tener los recursos o los instrumentos adecuados para conseguirlo”, argumentó.
“Esa es una deficiencia común, a eso se agrega el analfabetismo que impera en la población económicamente activa, que impide razonar las promesas”, valoró.