Puerto Rico jugó casi de forma perfecta el III Torneo Internacional William Ramírez In Memoriam.
Ganaron sus cinco partidos, con tres triunfos claros en la etapa regular y éxitos en semifinal y final, que ganaron el miércoles por la noche.
Muy pocas veces estuvieron atrás en el marcador, pero lo que más impresionó a muchos fue la disciplina que mostraron en la cancha.
Los boricuas, que vinieron con un equipo de segunda fuerza de la Liga Superior Profesional, siempre derrocharon energías en la cancha, dando como resultado una coronación en la final ante el Houston Blaze, de Estados Unidos, un equipo de grandes talentos individuales, pero sin un buen entendimiento colectivo.
Ángel Rosario, técnico del equipo boricua, se marchó satisfecho por el rendimiento de su equipo y la fuerte competitividad en el partido final.
“Estamos muy contentos por la calidad del torneo, porque nuestros muchachos fueron exigidos en la mayoría de los partidos”, dijo Rosario.
“En la final vieron que tuvimos que trabajar muy duro para llevarnos ese título”, añadió el técnico.
Rosario reconoció la labor de jugadores como Christopher Vega y David Cortés, que en la final se emplearon a fondo para convertirse en los máximos anotadores del partido.
Pero también se marchó satisfecho por la atención de los miembros del Comité Organizador.
“Estamos muy contentos por la organización, por el trabajo que hicieron, porque todos se portaron bien con nosotros y esperamos volver el próximo año”, finalizó Rosario.