Da la impresión de ser un pueblo semidespoblado y es que, de hecho, muchos de sus habitantes han tenido que buscar mejores alternativas en otros lugares del país e incluso en el extranjero.
La Concordia se encuentra localizado 30 kilómetros al noroeste de la cabecera departamental Jinotega, y es el municipio más pobre de este departamento.
En la calle principal se encuentra el parque, la iglesia y la Alcaldía, ahí encontramos a Ericsson Zeledón, un joven de 24 años, quien se aventuró a cruzar ilegalmente la frontera entre México y Estados Unidos, pero fue detenido al pisar territorio norteamericano.
Zeledón recién egresó de la carrera de Ingeniería Forestal, pero al igual que muchos jóvenes no ha logrado conseguir un empleo, por lo que decidió partir a Estados Unidos, sin importarle los riesgos de hacer esa travesía.
PRESO Y DEPORTADO
“Terminé mis estudios y se me hizo difícil conseguir trabajo, eso me motivó a irme mojado, pero el 13 de diciembre, al llegar a la frontera, nos detuvieron y nos llevaron a Corte, a todos los que íbamos y después de dos meses de estar presos nos deportaron”, relató.
Ahora Ericsson lo único que desea es tener la oportunidad de trabajar en su tierra natal o en cualquier otra parte del país.
La Concordia cuenta con un poco más de seis mil habitantes, según datos del VIII Censo de Población y IV de Vivienda, realizado el año pasado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), de los cuales el 80 por ciento viven de la agricultura y en condiciones de mediana pobreza.
Las principales demandas de sus habitantes se concentran en fuentes de empleo, financiamiento para hacer producir la tierra, reparación de caminos, construcción de escuelas y ejecución de proyectos de agua potable y alcantarillado sanitario.
Sin embargo, la Alcaldía, una de las principales fuentes de empleo, figura como una de las más pobres en el departamento de Jinotega por la escasa recaudación de impuestos, unos 400 mil córdobas al año, los que utilizan para pagar la planilla, según confirmó el alcalde sandinista Félix Pedro Chavarría.
Rosendo Rodríguez es el menor de siete hermanos, de los cuales sólo dos se han quedado en La Concordia, el resto se encuentran dispersos en Estelí, Canadá y Estados Unidos.
ABANDONADOS A SU SUERTE
“Yo me he quedado porque trabajo una finquita, pero el resto de mis hermanos se han ido porque aquí no hay oportunidad para nada, prácticamente estamos abandonados a nuestra suerte y los políticos sólo se acuerdan en las elecciones, pero ya no creemos más en ellos porque no cumplen sus promesas”, dijo.
Agregó que los pequeños agricultores trabajan con las uñas por la falta de crédito, por lo que sus mujeres tienen que irse a Estelí a trabajar de domésticas”. También realizamos nuestras transacciones comerciales en Estelí porque hay más oportunidades comerciales y hay mejor carretera para allá”, señaló.
ANHELAN TRABAJAR EN SU TIERRA
“Lo que todos anhelamos es mejores condiciones de trabajo, para conseguir trabajo piden tres años de experiencia, pero si no dan trabajo, ¿cómo quieren que adquiramos experiencia?, eso es lo malo, por eso cuando salimos de la universidad lo que nos espera es entrar a la lista de los desempleados”, se quejó Ericsson Zeledón.
“Yo deseo trabajar donde sea, pero si encuentro trabajo en La Concordia, fabuloso, perfecto, porque estoy cerca de mi casa, pero si no hay oportunidad, ni modo, porque he metido papeles en todas partes, donde sea”, dijo.
CURA: PROMETEN Y NO CUMPLEN
El párroco de la iglesia Nuestra Señora de Lourdes, Francisco Javier Munguía, más conocido como el padre Paco, lamentó que durante cada campaña los políticos prometan principalmente empleo y no cumplan, siendo ésta la pena que abruma a los habitantes de este municipio.
El padre Paco, con más de ocho años de permanecer como pastor de la iglesia católica en este municipio, aseguró que la pobreza y la falta de medios de sobrevivencia es lo que hace que la gente, principalmente los jóvenes, con frecuencia emigren al extranjero.
“Lo que más nos preocupa es que la juventud se esté yendo y al final principalmente las mujeres se llegan a prostituir porque no encuentran lo que esperaban”, lamentó.
El cura señaló que los nicaragüenses, en estas elecciones, tienen que escoger lo mejor y no dejarse engañar por quienes les prometen todo y después no les dan nada. “Por eso nuestro papel es educar para que encuentren un respeto a su dignidad”.
EN BUSCA DEL DESARROLLO
Muchos campesinos de la zona rural han emigrado hacia Costa Rica por el agudo problema del desempleo que impera en el campo y la ciudad.
En la zona urbana la mayoría de las familias carecen de agua potable, dado que la cobertura es limitada y en los meses de verano se vuelve más escasa, recibiendo el servicio entre dos a tres horas durante el día, según la maestra María Lourdes Zeledón.
Para el padre Paco, la desnutrición flagela en primer lugar a los niños y en algunos casos a los adultos, que padecen hasta de anemias, pues en estos lugares se dificultan los alimentos, por lo que los hombres y mujeres emigran hacia las ciudades de Estelí o bien a Costa Rica en busca de trabajo, explicó el líder religioso.
“Muy raras veces se observa en las humildes casas el fuego encendido, porque no tienen nada que cocinar, además los hombres cuidan de los niños, porque sus mujeres trabajan en las ciudades”, enfatizó
AUTORIDADES TIENEN QUE SER BELIGERANTES
Para el religioso, la solución es que quienes gobiernan el país se interesen en resolver los problemas, también cree que falta mayor beligerancia a las autoridades locales para conseguir ayuda y distribuirla de forma equitativa, no desviar los fondos.
María Lourdes Zeledón aseguró que la mayoría de las familias de esta zona viven de la agricultura y reveló que de sus ocho hermanos, dos se vieron obligados a irse a Estados Unidos, logrando con la ayuda de ellos mantener el medicamento a su mamá, quien padece de diabetes y de otras enfermedades.
También dijo que quedó al cuido de la niña de una su prima que tuvo que irse a ese país desde hace ocho años, dejando a su hijita cuando tenía sólo siete años.
Aunque nadie ha muerto —hasta el momento por hambre— muchas son las necesidades por las que atraviesan los habitantes, ya que el agua que consumen está contaminada, lo que afecta grandemente la salud de sus habitantes.
“En estos momentos los campesinos han comenzado a preparar sus parcelas para la siembra de postrera, con la esperanza que llueva de manera regular y obtener una buena cosecha y no morir de hambre y así nuestros hermanos campesinos no tengan que salir en algunos casos a dar a lástima en otros lugares de Centroamérica”, dijo el padre.