El candidato unitario de la oposición venezolana, Manuel Rosales, denunció este jueves un presunto plan para asesinarlo y responsabilizó del supuesto complot al presidente Hugo Chávez, en un acto que terminó con incidentes provocados por militantes oficialistas, sin heridos.
Carlos Melo, portavoz de la campaña de Rosales, afirmó que el incidente comenzó con el lanzamiento de piedras y disparos de armas de fuego por parte de militantes oficialistas con camisas rojas de las misiones sociales del Gobierno.
En cierto punto del barrio popular de Catia, un enclave oficialista en el oeste de Caracas, “la cosa se hizo intransitable, porque el enfrentamiento de piedras era insostenible. La policía actuó y dispersó con gases (...) Hubo unos doce o quince disparos”, precisó.
Minutos antes, Rosales había acusado a Chávez, quien busca su reelección en los comicios del 3 de diciembre, de ordenar “esas emboscadas”: “Quiero decirle a Venezuela que si a mí me pasa algo, si me matan en esas emboscadas que me están tendiendo, es orden de Chávez”.
“No le tengo miedo a Chávez ni a sus emboscadas (...), mandando a tenderme emboscadas con guardias nacionales y policías, como custodiando a los que pretendieron agredirnos, pero no le tenemos miedo”, dijo Rosales a periodistas sin precisar los detalles.
“El pueblo saldrá a la calle y tumbará a este gobierno si pretenden eliminar la posibilidad de que yo sea el Presidente de Venezuela”, afirmó.
La denuncia de Rosales y los incidentes ocurren a pocas horas de que Chávez insistiera el miércoles en que los candidatos opositores reciben “órdenes” de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA).