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El Presidente Electo de México, Felipe Calderón, señala a un periodista para que pregunte, durante una rueda de prensa en Ciudad de México. (la prensa/afp/luis acosta)
Calderón apuesta al diálogo
Presidente electo de México dice que esa será la principal herramienta de su gestión interior y exterior
Buscará superar diferencias con Cuba, Venezuela y Bolivia
Bertrand Rosenthal
MÉXICO/AFP
Merma resistencia

Los campamentos urbanos de “resistencia civil pacífica” de la izquierda mexicana están estos días más vacíos debido a la certeza de que Felipe Calderón es ya presidente electo.

Dos días después de que el Tribunal Electoral atribuyera de manera formal la victoria de los comicios presidenciales al candidato conservador, la protesta permanente en las calles de los simpatizantes del líder izquierdista, Andrés Manuel López Obrador, por un supuesto fraude electoral ha bajado en intensidad.

Los partidarios de López Obrador mantienen desde hace treinta y nueve días un plantón en dos de los puntos neurálgicos de la capital, el Centro Histórico y el Paseo de la Reforma, en demanda de un nuevo recuento de votos.

Los 48 campamentos instalados en esas dos zonas urbanas, que entorpecen considerablemente el ya de por sí complicado tráfico de la ciudad, cuentan cada vez con menos manifestantes.

Los primeros signos de debilitamiento de la protesta pudieron apreciarse tras las primeras semanas de resistencia en los ocho kilómetros del Paseo de la Reforma, donde están situadas las carpas de los seguidores capitalinos de López Obrador.

Los manifestantes que residen en la capital del país se turnan para mantener vivos los campamentos, atender sus obligaciones cotidianas y regresar a sus domicilios. (EFE)

Acercamiento

Interrogado sobre las relaciones con Cuba y Venezuela, que cayeron a su nivel más bajo en la Presidencia de Vicente Fox, y en menor medida con Bolivia, el futuro presidente mexicano hizo votos para que se construya “una relación respetuosa con todos los jefes de Estado sin excepción y sin prejuicios”. “México, por el tamaño de su economía, por su poblacion, por su historia, tiene una responsabilidad que asumir en la región latinoamericana y la va a asumir”, sostuvo Calderón.

La palabra clave para el Presidente electo de México, Felipe Calderón, en su primera rueda de prensa fue “negociar”, ya sea con la oposición para poder gobernar, con Estados Unidos sobre un acuerdo migratorio o con Cuba y Venezuela para reanudar sus relaciones al más alto nivel.

En una reunión este jueves con la prensa extranjera, a dos días de haber sido proclamado presidente electo, Calderón confirmó que su método será el diálogo en momentos en que el país está dividido y es víctima de la agitación del líder de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, quien se niega a reconocer el resultado de la elección presidencial.

El conservador Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN, gobierno), le tendió nuevamente la mano a su adversario, que lo califica de “presidente ilegítimo”. En vista de que su partido no tiene en el Congreso la mayoría absoluta, el presidente electo ofreció negociar un “pacto global a largo plazo” y se dijo dispuesto a discutir tema por tema.

“Estoy dispuesto a ceder, porque significa estar abierto”, afirmó.

En su estrategia de reconciliación, Calderón afirma que “no ofreceré puestos en el gobierno” a los dirigentes del Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda), “porque soy cauteloso y no quiero que sea tomado como una ofensa”.

El Presidente electo de México, que asume funciones el 1 de diciembre, también aseguró que hará suyos reclamos de todos los sectores, incluidos los de la izquierda: “lucha contra la pobreza, seguridad pública, creación de empleos”.

El ex secretario de Energía de Vicente Fox también alabó las virtudes del diálogo cuando se trata de la modernización de la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), tema que es visto con recelo en este país por considerar que equivale a la privatización del sector a manos extranjeras.

“Vamos a examinar dentro de la ley, vamos a hablar con el Congreso cómo podemos acceder a la tecnología”, sobre todo en los prometedores yacimientos que México ha localizado en aguas profundas del Golfo de México, dijo Calderón al no descartar la idea de modificar la Constitución para acabar con el monopolio de Pemex.

En materia de política exterior, la conclusión de un ansiado acuerdo migratorio con Estados Unidos, donde viven ilegalmente unos cinco millones de mexicanos, seguirá siendo una prioridad en el gobierno del próximo presidente mexicano.

“Ayer conversé largamente con el presidente (de Estados Unidos George W.) Bush y he visto disposición a tener una relación constructiva. Espero que podamos llegar a un acuerdo (migratorio) concreto en beneficio de los dos países con la propia administración de Bush”, dijo.

Al igual que hace Fox, Calderón trata de sensibilizar a Estados Unidos sobre la necesidad de resolver este problema con el argumento de que “es un fenómemo económico y social que no se puede detener por decreto”.

En lo que respecta al tráfico de drogas, Calderón subrayó que Estados Unidos, el primer consumidor mundial, debe asumir también su responsabilidad y conseguir que se reduzca la demanda en el consumo de enervantes.

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