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Noticias >> Economía
Las empresas tabacaleras buscan aprovechar el mercado frente a las nuevas reglas. (LA PRENSA/AméricaEconomía)
Acomodo en mercado de cigarros
BAT y Philip Morris reacomodan sus fichas regionales, pese al avance de algunos países para restringir el consumo de tabaco
Francisca Vega

“Algunos funcionarios del Gobierno de México aman la Fórmula 1, al punto que reciben favores de la industria tabacalera para ver en vivo las carreras alrededor del mundo”. Esas palabras fueron lanzadas por el diputado mexicano del PAN, Miguel Ángel Toscano, en octubre del 2005. Aunque en esa ocasión no dijo quiénes, los asistentes a la Cámara quedaron helados cuando un mes después señaló los nombres y apellidos de los parlamentarios que, según él, habían sido sobornados. “Viajaron a la F-1 de Brasil, España y Hungría en 2004 y 2005 financiados por British American Tobbaco (BAT)”, dice Toscano. “Existen pruebas de cómo eran esos viajes, pero no se pueden presentar por el fuero que gozan los congresistas”. Y aunque el PAN le quitó el piso, Toscano no se desdice y su investigación sigue en curso. “El objetivo era detener el debate sobre el aumento del impuesto a los cigarrillos”, dice.

Verdad o mentira, lo cierto es que el proyecto lanzado al debate en octubre pasado para incrementar la carga impositiva a las cajetillas del 110 al 130 por ciento se hizo humo. Un final que choca de frente contra la fuerza que toma en América Latina la campaña de la Organización Mundial de la Salud (OMS) tendiente a demostrar que el tabaquismo es una epidemia que hay que parar ahora.

Las cifras asustan: cerca de 1,100 millones de personas fuman en el mundo y para 2025 esa cifra llegaría a 1,600 millones. “Un 8 por ciento de todos los fumadores vive en América Latina y el Caribe, es decir, 95 millones de personas”, dice el uruguayo Eduardo Bianco, director del Programa del Control del Tabaco de la Fundación Interamericana del Corazón. “Se calcula que 500 millones de personas que viven en la actualidad morirán a causa del tabaco y que en 2020 siete de cada 10 de sus víctimas residirán en países de ingresos bajos y medios”.

Ante ese panorama sombrío, las autoridades empiezan a tomar cartas. En febrero del 2005 y después de cuatro años de negociación entró a regir el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT), lanzado por la OMS, y ratificado por países que cubren al 75 por ciento de la población mundial. “El por qué se adopta es simple: el tabaco mata 5 millones de personas cada año, lo que le cuesta a la economía mundial US$200,000 millones”, dice el español Armando Peruga, coordinador mundial del Departamento de Iniciativa Libre de Tabaco de la OMS, basado en Ginebra.

GOLPE A LAS TABACALERAS

Las medidas del CMCT son simples pero contundentes: 1) prohibir toda forma de publicidad, promoción y patrocinio del tabaco, a implementarse en el transcurso de cinco años; 2) aplicar, en el transcurso de 3 años, advertencias sanitarias estrictas que cubran al menos un 30 por ciento —idealmente el 50 por ciento— de las cajetillas; 3) proteger a las personas del humo en todos los lugares públicos y de trabajo cerrados, y 4) tomar medidas para reducir el contrabando. “Con estas medidas se podría reducir el número de fumadores entre un 2 y 10 por ciento del nivel actual”, se lee en un estudio de la OMS. Pero menos fumadores significa también turbulencias para el hasta ahora tranquilo reinado regional de BAT y PMI (ambas manejan el 46 por ciento y el 30 por ciento del mercado latinoamericano, respectivamente).

Aunque la mayoría de los países de América Latina ratificaron el tratado, sólo Uruguay y Chile han impuesto por ley medidas restrictivas. En Brasil se discute la disminución de un 15 por ciento del área plantada de tabaco. No son datos inocuos para las tabacaleras. Cerca del 40 por ciento de los habitantes de países como Chile, Uruguay, Brasil y Paraguay fuman, mientras que en Centroamérica esa cifra llega a cerca de 20 por ciento, pero con un fuerte aumento del consumo entre los jóvenes.

EL IMPACTO EN LOS INGRESOS

Ni BAT ni PMI se explayan sobre las implicancias que tendrá en sus ingresos el convenio prolugares libres de humo, pero el reordenamiento de las fichas en la región demuestra que el efecto podría ser mayor al admitido públicamente. Por ejemplo, PMI compró en 2005 Coltabaco, una joya latinoamericana que controla el 48 por ciento del mercado colombiano. En BAT también hay movimientos: el 31 de mayo del 2006 dejó de producir cigarrillos en Perú dado el contrabando y se concentra en su recién anunciada OPA sobre Chiletabacos, que controla más del 95 por ciento del mercado chileno y exporta a gran parte de Centroamérica.

No todos los países entregan malas noticias a las tabacaleras. Argentina es uno de los que aún no adhirieron al convenio de la OMS. Allí, el alto poder de Nobleza Piccardo —controlada por BAT— y PMI —con una cuota del mercado del 60 por ciento— pone en dudas que las reformas se realicen.

Más allá de esa controversia, el discurso oficial de las empresas no sale de lo políticamente correcto. “Nos hubiese gustado participar en la discusión del CMCT, ya que no parece justificado restringir la promoción en lugares o eventos enfocados a adultos informados”, dice un vocero de BAT que no quiso dar su nombre.

(c) 2006, AméricaEconomía. Todos los derechos reservados

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