Alrededor de 3,370 familias de 15 comunidades miskitas, mayangnas y sumos de la zona San José de Bocay, Río Coco Arriba (Wiwilí), y la zona de Waspam (El Llano y Río Arriba), afectadas por las plaga de ratas el año pasado, comenzaron la siembra de maíz y arroz para la producción destinada al autoconsumo.
Las semillas de los granos básicos fueron entregadas por el Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor), según informó Felipe Zeas, coordinador del programa, por parte del Magfor.
Esta entidad, en coordinación con la Comisión de Suministros del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres Naturales (Sinapred) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), hicieron posible la ayuda a través del Programa de Rehabilitación Productiva y Seguimiento de Manejo del Control de Ratas de Campo, que es financiado por el Gobierno de Noruega con un monto de poco más de 82 mil dólares.
La ayuda consistió en la entrega de semilla de arroz INTA dorado y la semilla de maíz NB-6.
En la zona de San José de Bocay alrededor de 333 beneficiarios recibieron semillas de maíz.
En tanto, en la zona de Waspam-Río Abajo fueron beneficiadas 800 familias, recibiendo cada una dos quintales de maíz y de arroz.
Mientras tanto, la zona Raudales que comprende 15 comunidades miskitas, les entregaron dos quintales de semilla de arroz por familia, sumando un total de 848 productores beneficiados.
Mientras que en la zona de Wiwilí hasta Wualakitan, fueron beneficiadas un total de 1,360 familias, recibiendo un quintal de semillas de arroz cada una de ellas.
TAMBIÉN tienen ASISTENCIA TÉCNICA
“Además de las semillas, se les está brindando el componente de asistencia técnica y seguimiento y esperamos a finales de octubre tener los primeros resultados, aunque por el difícil acceso esta ayuda les servirá como un paliativo”, dijo Zeas.
En este sentido, Lorenzo Suárez, líder de la comunidad de Raití, dijo a LA PRENSA sentirse muy contento con la ayuda, aunque lamentó que sólo les servirá para paliar de forma momentánea las necesidades que tienen cuando hay mucha pobreza.
“A nuestra gente se le hace difícil comercializar la producción porque no tenemos vías de acceso, vivimos casi alejados de la civilización y estamos a merced de cualquier plaga o catástrofe, lamentó.
Suárez espera que las próximas autoridades mantengan políticas de ayuda económica para las zonas mayangnas, miskitas y sumos, ya que este proyecto nació tras un estado de emergencia decretado por el Presidente de la República, Enrique Bolaños, de quien dicen estar agradecidos.
El Caribe de Nicaragua es una de las regiones con los mayores acumulados de lluvias durante cada época de invierno.