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Joseth requiere de sus dos brazos para escribir, pero asegura no sentirse limitada para realizar todo lo que desee. (LA PRENSA/ J. MOLINA)
Venció barreras para lograr su sueño
La joven Joseth Hernández superó las limitaciones hasta llegar a ser una profesional
Gisella Canales Ewest
nacionales@laprensa.com.ni

Su perenne sonrisa denota su espíritu alegre y su genuino optimismo que no se ve opacado por el hecho de que su movilidad depende de una silla de ruedas.

Joseth Valeska Hernández Espinoza es una joven que no permitió que sus limitaciones físicas y económicas truncaran su sueño de convertirse en una profesional.

Ella puso su máximo empeño para culminar sus estudios de Relaciones Internacionales en la Universidad del Valle (Univalle).

El pasado 19 de agosto, día de la graduación de Joseth, el Teatro Nacional Rubén Darío se llenó de emociones cuando al entregar los diplomas a los nuevos profesionales, una joven de tez morena y rostro muy agraciado, movilizándose en una silla de ruedas, se acercó al frente y recibió orgullosa el cartón que certificaba los cuatro años de esfuerzo que había realizado.

GRACIAS AL APOYO

Cuando inició la carrera universitaria, los gastos eran costeados por su mamá, que con el trabajo de lavado y planchado, cubría todo lo que necesitaba.

Pasados los meses, las dificultades vinieron. Los aranceles de la universidad eran demasiado costosos para sus posibilidades, aun más el gasto de transporte, pues para llegar a clases debía tomar un taxi que la trasladara desde las cercanías de la Colonia 9 de Junio, hasta la Univalle (unos diez kilómetros).

Al verse en esa situación, Joseth buscó ayuda para solventar esos gastos. Apoyada en sus excelentes calificaciones, envió una carta a la Primera Dama de la República, Lila T. Abaunza de Bolaños, quien desde entonces la ha ayudado en los gastos de su educación y otros regalos.

De la misma forma, recibió de un amigo de Ohio, Estados Unidos, una silla de ruedas eléctrica.

“Estoy segura que si no hubiese tenido ese apoyo, mi sueño de ser una profesional se hubiese quedado así, en sueños”, reflexiona.

La joven de 24 años se queja que en la Univalle encontró muchos obstáculos para cursar su carrera, entre ellos, la infraestructura de la universidad y algunas actitudes negativas en el área administrativa.

“En ese tipo de universidades tienen la idea que sólo pueden estudiar personas sanas”, lamenta.

LA LUCHA CONTINÚA

Joseth Hernández cuenta que a pesar de haber concluido su carrera, continúa formándose y preparándose académicamente. Desde hace más de una año inició un curso sabatino de inglés en la Academia Europea, el cual también es financiado por la Primera Dama. En este curso, la joven licenciada lleva el nivel 12.

Hernández cuenta que la semana pasada comenzó a buscar empleo. Llevó sus documentos a varias empresas y está a la espera de que alguna la llame.

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