Otros dos congresistas de Estados Unidos se sumaron ayer a las presiones sobre el gobierno de ese país para que se inicie lo más pronto posible una revisión a “toda forma de asistencia” a Nicaragua, ante la posibilidad de que el candidato del FSLN, Daniel Ortega, gane las elecciones.
Ed Royce, presidente del Subcomité de No Proliferación del Terrorismo Internacional, y el presidente del Comité de Inteligencia, Peter Hoekstra, del Congreso de Estados Unidos, enviaron ayer una solicitud por escrito a la secretaria de Estado, Condoleeza Rice, con copia al secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff, en la que le urgen, además, un posible bloqueo de las remesas enviadas por nicaragüenses trabajando en ese país.
Según cifras oficiales, entre 700 y 800 millones de dólares se estiman las remesas que nicaragüenses en el exterior envían a sus familiares cada año y en su mayoría, provienen de Estados Unidos.
Los argumentos de la carta enviada a Rice coinciden con los recientemente expuestos por el congresista republicano por el Estado de California, Dana Rohrabacher.
El representante republicano solicitó hace unos días al gobierno de Estados Unidos, que prepare un plan de contingencia destinado a bloquear las remesas enviadas a Nicaragua, si el FSLN ganara las próximas elecciones.
En Managua, la agregada de prensa de la Embajada de Estados Unidos, Kristin Stewart, dijo a LA PRENSA, que de la misma manera en que los nicaragüenses tienen el derecho soberano a escoger a sus líderes, Estados Unidos tiene el derecho a determinar sus políticas.
“En una hipotética victoria de Ortega se revisaría toda la política de Estados Unidos hacia Nicaragua. Todo, quiere decir todo”, señaló la diplomática.
“Si algún gobierno extranjero tiene relaciones con organizaciones terroristas, como los sandinistas lo tuvieron en el pasado, la ley en Estados Unidos nos permite aplicar sanciones. Las políticas específicas están basadas en cada caso en particular. De nuevo, va a ser necesario revisar nuestras políticas si Ortega gana”, agregó.
Para las elecciones presidenciales de El Salvador en el 2004, congresistas estadounidenses, entre los que destacaban Rohrabacher y Dan Burton, también apelaron ante el gobierno de su país, a fin de que se revisaran las relaciones bilaterales si Shafick Handal ganaba las elecciones que disputaba con el presidente Antonio Saca.
Rohrabacher también pidió en esa oportunidad que se suspendiera el Estatus de Protección Temporal (TPS por sus siglas en inglés) a unos 250 mil salvadoreños que viven en Estados Unidos, así como el bloqueo de las remesas.
A la presión de Rohrabacher y Burton se unió entonces el también republicano Tom Tancredo, quienes presentaron su moción durante una audiencia del Comité de Relaciones Exteriores de la Casa de Representantes (Cámara Baja), dejando formalmente planteada la propuesta de revisión total de las relaciones con El Salvador ante un eventual triunfo de Handal.