En el 2001 se reportaron más de 10 mil hectáreas de bosques de pino, en Las Segovias, afectados por la incidencia de un voraz ataque de plaga: la del gorgojo descortezador del pino.
Eso significó cuantiosas pérdidas económicas para el país, según el Gobierno. Aunque a la fecha no hay cifras concretas al respecto.
Sin embargo, la afectación dejó huella. Es así como un grupo de investigadores de la Universidad Nacional Agraria (UNA) realizó un estudio sobre la incidencia de la plaga en los pinares de la región descrita, denominado “Identificación y Ocurrencia Poblacional de Insectos Taladradores de Pino en el departamento de Nueva Segovia”.
El análisis lo firman los investigadores Edgardo Jiménez Martínez, José Alejandro Alfaro Espinoza, Jaime Noel Lazo Urrutia, Mayteza Zelaya Obregón.
¿QUÉ DICE?
Según el estudio, se hicieron monitoreos en las regiones afectadas de febrero del 2004 a enero del 2005.
Durante ese tiempo se encontraron diez tipos de insectos taladradores, de dos familias diferentes en los municipios de Dipilto y El Jícaro: Elateridae,y Buprestidae.
Los de la familia Elateridae, según el docente Edgardo Jiménez, fue estadísticamente mayor que en El Jícaro y en el municipio de Dipilto.
“En El Jícaro esos insectos presentan un patrón de concentración entre los meses de abril a junio del 2004, teniendo su mayor pico poblacional en el mes de mayo (19 insectos totales por trampas muestreadas)”, explicó el especialista.
COMEN TEJIDO VEGETAL
En Dipilto, en tanto, los Buprestidae, la otra familia de insectos, tuvieron su mayor pico poblacional en el mes de abril.
El investigador aseguró que las familias de taladradores “tienen hábitos alimenticios muy similares.
Indicó que son fitófagos, es decir que se alimentan de plantas especialmente de la zona del cambium, o sea el tejido vegetal que está ubicado debajo de la corteza.
Por esa razón atacan maderas recién cortadas o bien ramas y árboles débiles, haciendo túneles ovales circulares en el árbol.