CLICHY-SOUS-BOIS, Francia. - La policía recorría el viernes los suburbios de París durante el primer aniversario de la muerte de dos jóvenes que alentó semanas de disturbios en barrios pobres y de inmigrantes de todo el país.
La furia causada por la muerte accidental de los dos jóvenes - electrocutados en una subestación del sistema eléctrico de esta población mientras huían de la policía - generó un desafío al estado francés que ha continuado creciendo desde entonces.
Unos 100 vehículos fueron incendiados durante la noche, la mayoría de ellos en la región de París, dijeron las autoridades policiales. Se trata de una cifra mayor a la de todas las noches, pero bastante menor que la de 1,400 vehículos quemados en la peor noche de violencia del año pasado. Los automóviles en llamas se convirtieron en un símbolo de esos disturbios.
En los últimos días, varios grupos de atacantes han obligado a los pasajeros a bajarse de cuatro autobuses antes de incendiarlos en diferentes áreas de los suburbios parisinos, y la policía ha sido atacada en varias emboscadas de las últimas semanas, incrementando los temores de una nueva ola de violencia cerca del aniversario de los disturbios del 2005.
En ministro del Interior Nicolas Sarkozy prometió el jueves destinar más agentes de seguridad a la protección de autobuses que se desplazan por las afueras de París, y más de 500 policías antimotines han reforzado la vigilancia de los suburbios de la capital esta semana.
RECONOCEN FALLAS
A raíz de los hechos del año pasado, el país reconoció sus fallas para ofrecer igualdad de condiciones a las minorías -especialmente a los inmigrantes árabes y africanos- y a los cinco millones de musulmanes que viven en Francia.
Muchos inmigrantes y sus descendientes franceses sufren acoso policial, y tienen dificultades para conseguir trabajo y vivir en barriadas de viviendas públicas plagadas de delitos y pobreza.
En los últimos meses el gobierno aprobó una ley de igualdad de oportunidades y destinó fondos a las áreas más delicadas, pero el descontento aún persiste.
El alcalde de Clichy-sous-Bois Claude Dillain y las familias del área pidieron calma.
Varios cientos de residentes de esta población y otros suburbios realizaron una marcha silenciosa en honor a Zyed Benna y Bouna Traore, los jóvenes de descendencia africana que murieron cuando se escondían de la policía en 27 de octubre del 2005.
La presencia policial en la marcha del viernes fue muy discreta.